lunes, 22 de noviembre de 2010

***Para Vivir un Verso***

***Para Vivir un Verso***

Leer por leer como quien repasa
sin ganas la tarea asignada...
Pasar la vista por puntos negros
sin que nos digan nada…

Así son los versos cuando se
pierden en una mirada,
así se pierde la poesía
cuando no es interpretada.

Y es que para vivir un verso
hay que dejar que penetre el alma
para vivir un verso…
Hay que permitir que lo lea el corazón.

De no ser así solo son palabras muertas
sin propósito ni razón...
Muchos dicen que la poesía
no es más que una vaga fantasía.

Mas si permites que trascienda tus sentidos
y vayan más allá de la razón...
Comprenderás por que los hombres
se aferran a la vida...
Y les late a mil el corazón.


Oxwell L'bu
Foto: Internet

"Besos de Mariposa"

“Besos de Mariposa”


(Una pequeña Historia)

Aquel hombre sentía una aflicción en el corazón, la soledad le invadía el alma…Evocaba los recuerdos que eran como consuelo, se abrazaba a sus añoranzas como se abraza un niño a las faldas de la madre y es que ya nada le quedaba, que no fueran fotografías y cartas amarillas por el tiempo. Eran cartas que leía una y otra vez, como quien quiera aprendérselas de memoria para recitárselas a la luna…

Cada día era igual, la misma rutina el levantarse muy temprano, tomar el collar del perro para sacarlo a pasear, un perro que hacía más de cinco años había muerto, luego preparar el desayunó para tres, a pesar que dos ya no estaban, su esposa de toda la vida porque había muerto de cáncer de senos, desde hacía ya más de quince años, cáncer que fue detectado meses antes de su partida y una hija que como gorrión había volado de su lado desde hacía 5 primaveras ya que había contraído matrimonia, con alguien que vino de un país lejano y la supo conquistar para llevársela a tierras lejanos…Mas aquel ritual era una forma de preservar la presencia de los ausentes.

Cada día prendía la televisión para sentirse acompañado, escuchaba la radio con la esperanza de escuchar una canción que le hiciera palpitan tan a prisa el corazón que se lo acelerara para llegar pronto al otro mundo. Jugaba solo domino y a veces ajedrez, donde se hacía trampa a sí mismo, pues los que fueron sus amigos ya no se contaban dentro de los vivos. A veces pensaba que su vida era una vida inútil, que ya estaba robando oxigeno, que ya nada tenía sentido salvo esas llamadas de su hija en las que anteponía el carácter más al final acababa bañado en lagrimas, mas nunca decía nada porque él lo que más deseaba era saber que era feliz…

Todos los días al despertar lo primero que hacía era abrir las ventanas del cuarto donde aun se respiraba el perfume de su amada, desde allí veía como lo saludaban los rayos del sol, como las buganvilias que colgaban de su balcón le sonreían, pero sobre todo a las mariposas que se posaban de flor en flor y le hacían recordar aquella historia que a la pequeña Estephania le había contando hacia ya varias primaveras cuando uno se engaña pensando que los hijos nunca se irán.

-Papa, ¿Por qué las mariposas siempre van de flor en flor?, ¿Por qué yo siempre las veo distintas, aun que parecen que fueran las mismas que vinieron ayer?, ¿Por qué siempre se ven tan alegres?

-¡Huy! Te diré, pero nadie puede contestar tantas preguntas juntas. Bueno sabes porque ellas van de flor en flor…

-No

-Pues porque ellas son eternas besadoras, cada vez que tocan a la flor la besan tan delicadamente que apenas le rozan los labios, mas aun así le dejan como una marca para que ninguna otra mariposa vuelva a besarlas y gracias a ese beso la flor se reviste de una belleza que hasta el mismo Dios aplaude….

-¿Y Papi las mariposas son niños o niñas?

(Y frotándose las manos le contesto) Bueno las hay niños y niñas…

-¿Y cómo sabes cual es niña y cual es niño?

-Bueno lo sabes, porque, porque, porque…. (Realmente no sabía la respuesta)

-Porque que papi…

-Porque las mariposas niño son las que andan solo revoloteando y las mariposas niñas son las besadoras…

-Entonces yo seré una mariposa niña y todas las mañanas te vendré a besar a ti y a mami. Mami será una rosa y tu un clavel….

En ese momento la estrecho tan fuerte en sus brazos, como queriendo que el momento no se le escapara de las manos, como quien pretende un momento eternizar.

Pero el tiempo vuela y su niña se hizo mujer y alzo vuelo como mariposa a otro jardín. Los días se sucedían uno tras otro todos igual salvo algunas gratuidades que de vez en vez esta le regalaba, como la llegada de cartas de su hija con fotos de su nietecita, o las llamadas quincenales o mensuales, también sus eternas caminatas gastándose los zapatos, gastándose la vida…

El invierno había pegado fuerte en aquel país lejano, nada que ver con su tierra de eterna primavera, pero la vida llama y aun que a veces a Estephania le sorprendía ese “Tristeza Pueblerina” seguía adelante. Meses después de aquel terrible invierno la primavera empezaba a dar indicios de su presencia. Fue por esos días que una mariposa revoloteó por la sala de su casa, lo cual aparte de extrañeza pues aun no era primavera, le dio tremendo susto, pues recordó la historia que su madre le conto sobre las mariposas revoloteando dentro de la casa :

-Cuando una mariposa blanca revolotea en la casa, es el alma de alguien de uno ama que partió que en forma de mariposa viene a decir adiós…

Rápido pensó en su padre, así fue que lo llamo para asegurarse que todo estaba bien. Aquella llamada también para aquel hombre fue un tanto alarmante pues era inusual dado que hacía apenas un par de dios había hablado con ella.

-¿Estephania todo está bien?

-Si papa, todo está bien.

-Y ya te hiciste tu mamografía, recuerda que nunca se es demasiado joven para eso, tu madre partió en plena juventud.

-Si papa, ya lo hice y todo está bien, te llame porque te extrañe y quise escuchar tu vos, gracias yo también te extraño, pero ya sabes con todos los amigos, me la paso bien…

-Bueno papa, cuídate…

-Si mi nena, solo quiero decirte en estos días recordé la historia de las mariposas, ¿La recuerdas?

-Por supuesto papi como voy a olvidarla, la historia de las mariposas besadoras…

Al colgar Estephania, aquel hombre lloro como un niño, sintiéndose impotente para regresar el tiempo, pero a la vez sintió una gratitud que le alegro el alma… Luego abrió la ventana de la habitación de par en par, se sentó en su vieja silla, dejo que el viento le acariciara las mejías, vio la sonrisa de las flores y las buganvilias y todo ese pequeño paraíso que era el jardín donde habían cultivado unas manos con Amor, las de su esposa, sintió como el sol penetraba sus ojos y lo llenaba todo de colores, se lleno de paz mientras observaba a las mariposas que besaban a las flores, entonces se sintió volar y en un suspiro partió de este mundo a la eternidad...

Al día siguiente Estephania emprendió el viaje a su tierra, pues le habían informado de la muerte de su padre, viajo junto a su hija, el esposo llegaría al día siguiente, por cuestiones de trabajo. Le contaron que lo habían encontrado en su vieja silla, con los ojos abiertos mirando hacia el cielo y en sus labios una tierna sonrisa. A los pocos días después del sepelio, después de años volvió a entrar aquella habitación, abrió las ventanas de par en par mientras la organizaba, su pequeña niña se asomo y vio hacia el jardín, luego corriendo hacia su madre, la tomo de la mano y le mostro a las mariposas revoloteando por el jardín… Ella noto que una revoloteada alrededor de la otra que besaba la flor, entonces le conto aquella historia…

Oxwell L’bu

jueves, 18 de noviembre de 2010

"Cortejo en las calles" (Cambiame un 21)

“Cortejo en las Calles”


(Cámbiame un 21)

El aroma de las flores se podía respirar por aquellas calles, donde los muchachos en las esquinas se reunían, para ver a las muchachas pasar o simple y sencillamente para conversar, de vez en vez más de uno, se iba sin despedirse del grupo, tras la chica que le quitaba el sueño y que poco a poco se iba convirtiendo en su tormento, pues no encontraba la forma de llamar su atención…Las palabras bonitas acaso le arrancaba una sonrisa o la burla del grupo, luego de regresar como perro con la cola entre las patas…

En aquel inmenso jardín en pleno abril, habían tantas flores cada una con su encanto, pero siempre había una que se volvía obsesión, pues sin darte cuente te roba el corazón. Nunca faltaba quien se enamorara de una de las chicas con las que recién había cursara el sexto grado de primaria y como siempre sucede, ellas con esa prisa por crecer dejan a los varones atrás, al punto que en poco tiempo se sienten como enanos frete a ellas…

Mas para esas cosas del amor, la creatividad de los muchachos no tiene límites, como bien es sabido a los números siempre se les han atribuido diferentes significados y propiedades, claro aparte del valor que representan, así tenemos que para algunas culturas el número 13 es de malos augurios o mala suerte, por los que los muchachos para referirse al mismo sin mencionarlo, le llaman el “Gracias” el 7 que es un número cabalístico y tiene connotaciones de buena suerte o el 3 que denota tiempo suficiente( por eso nos dicen: voy a contar hasta tres…) por lo que a alguno se le ocurrió, darle al “21” la connotación de la solicitud de un beso(como quien dice “Hoy estoy de suerte y ya te he dado tiempo suficiente “para pensarlo…).

En los autobuses públicos por esos tiempo, al pagar el pasaje, se le daba un ticket al pasajero, ticket que de vez en vez cuando subía el inspector de la línea de buses, lo pedía, para cerciorarse, de que todos habían pagado su pasaje y lo cortaba a la mitad. Dichos tickets venían numerados en orden correlativo y la forma de formar el mentado 21 era, sumando uno a uno los dejitos y si estos sumaban 21, pues el ticket podía ser canjeado por un beso por la niña de tus sueños. Así era que los muchachos, al subir al bus lo primero que hacían era sumar los dígitos y si era el 21, aun que el inspector los bajara, no soltaban el mentado ticket.

Miguel Alejandro era uno más de los muchachos de la cuadra, amigo de todos, pero un amante de la soledad, le gustaba al caer la tarde subirse al tejado de la casa, para ver las estrellas y escuchar música romántica en su radio a transistores y su gato. Soñaba despierto con el día, en que encontrara a esa niña que le robaría el corazón, no sabía quién era, pero tenía la certeza de que en cualquier rincón del planeta ella también lo esperaba, con las mismas ansias que él la anhelaba. Como todos los chicos de su edad, le gustaba ir a los repasos(bailes) y ver bailar a las chicas. Se moría de las ganas por sacar a bailar a una y sentir cerca su respiración, pero no sabía bailar, no tenía esa gracia, por más que lo había intentado hasta con las escobas, siempre se tropezaba, así que prefería ver . Le gustaba la música en español e ingles y aun que esta no la entendía, se inventaba la letra, una que expresaba los sentimientos de su corazón… Porque eso sí, Miguel Alejandro para escribir, se las pintaba solo y más de una vez de su inspiración brotaron las cartas de amor, con las que sus amigos enamoraron a sus novias, pues a solicitud de ellos, el era algo así el poeta anónimo del cortejo de los amigos. Eran cartas llenas de imaginación y poesía, cartas escritas pensando en la niña que aun no conocía… Y como todos también guardaba los mentados 21 cuando tenía la fortuna de que uno de ellos caía en sus manos, los atesoraba en una billetera vieja, donde portaba mas papeles que dinero.

Veía como cada uno de sus amigos se iba empatando con alguna chica, ellos le decían, que se animara que habían tantas florecitas bellas para escoger en aquel jardín, pero el cómo podía se hacia los quites y salía del asecho. Aun que más de una vez sentía esa melancolía de la soledad , a veces sentía esas ganas de adelantar las manecillas del reloj para propiciar aquel encuentro, que no veía venir y se preguntaba si aquello no era más que el fruto de sus idealizaciones… Mas seguía esperando y puntual a su cita con las estrellas y la luna.

Los vientos de fin de año y ese frio que pide a gritos unos brazos para abrigarlo, le traían una ansias que apenas lograba disipar, al escuchar las canciones que hablan de amor o ver una pareja de enamorados pasar, le hacía sentir, que en su vida le faltaba esa clase de cariño. Era aun un niño, que espera con toda la ilusión del mundo a que todo eso llegara. Por las calles se veía a los muchachos cortejando a las muchachas, principalmente cuando estaban en grupo, como que eso les inyectaba una dosis de valentía que cuando estaban solos no tenia, pues al parecer en las cosas del amor las chicas tenían más coraje y determinación.

Una tarde de esas, cuando las prisas por no perderse el programa de televisión favorito, hace que los muchachos salgan corriendo a hacer el mandado a la tienda, mientras pasan los comerciales… Miguel Alejandro fue por azúcar, pero en la tienda de la esquina no había, ni en la de la vuelta de la manzana, en fin corrió de tienda en tienda sin poder encontrar, en esas prisas andaba, cuando se choco con alguien ,a quien le boto la docena de huevos que llevaba, disculpándose y apenado, se agacho a recoger según él, lo que no era más que una torta cruda de llenas, clara y cascaras… Como pudo se repuso de su vergüenza y pena, al levantar los ojos, una mirada le segó por un instante, la cual le cautivo el corazón, no supo que mas decir, que mas hacer, solo sintió a todos su ser estremecer cuando con una voz de ángel, la chica le dijo: No te preocupes, comprare otra docena más, el tomo el dinero que llevaba y pago por ellos, luego sin decir, ni preguntar nada la acompañó hasta la casa de la muchacha. Al llegar a la puerta se despidió, dándole la mano todavía con restos de aquella torta que había quedado en el suelo. No le pregunto su nombre, no le dijo nada, pero aquella mira había sido fulminante…

Regreso a casa sin azúcar y sin dinero, la mama ya un tanto enfadada, le pregunto del porque de la tardanza, apenas pudo inventarse una explicación creíble, pues le dijo que había ido de tienda en tienda y que en esa había perdido el dinero , la mama lo noto extraño, así que no insistió mas. A él, se le olvido el programa, no quiso comer, se fue directo al tejado, con su gato y su radio portátil de transistores a preguntarle a las estrellas, a pedirle consejo a la luna.

Los días subsiguientes, se inventaba cualquier pretexto para pasar por la calle de aquella chica, a diferentes horas, tratando de crear un encuentro casual, para poder volver a verla, era como un gato esperando a que el ratón salga de su guarida. Así le pasaban los días, pero ni sombras. Cansado de esperar y de preguntar, por unos días dejo de insistir. Quizás había sido una visita causal a algún pariente o la amiga de alguna muchacha, le resultaba extraño, pues La Colonia, era como un pueblito a poca distancia de la ciudad, donde todos se conocían. Pese a su decepción por no poderla encontrar, no podía olvidar su mirada, esos ojos con la luz de las estrellas… Fue un sábado de los primeros días de diciembre, cuando sus amigos pasaron por él como siempre, para ir a aplanar las calles y si encontraban un repaso ir a bailar. Aquel grupito de muchachos iban por la quinta avenida, sin rumbo, cuando otro grupito les dijo: Mucha hay repaso por la Isla, vamos… Y sin más palabras los dos grupos se apresuraron al lugar, pasarían por su calle, la calle que de la chica de los ojos lindos, al aproximarse sin poderlo evitar sintió un acelerón del corazón y como que una mano le apretara el pecho. Pero no la vio y siguieron de largo, ante la gana de pasar frete a la casa. Llegaron donde era el repaso, pero estaba lleno a reventar y no se podía entrar, por lo que se quedaron afuera escuchando la música y viendo como estaba el panorama, luego de un rato, poco a poco fueron entrando ante la insistencia de algunos de los del grupo, pues por la ventana había vista a una chicas que les habían gustaba o como decían los muchachos .Como pudieron se abrieron camino, las muchachas y los muchachos como podían bailaban tratando de hacer alarde de los nuevos pasos que habían aprendido, entre machucón y machucón se instalaron en un rincón de la sala, entre broma y broma, echando ojo a las muchachas, comentaban entre sí, cuando de repente en medio de las luces de colores de los focos envueltos en papel celofán, Miguel Alejandro se volvió a encontrar con aquella mirada cautivante, pero estaba acompañada bailando con un muchacho que la miraba con tanta atención, en cuestión de segundos entablo un dialogo de preguntas y respuestas consigo mismo, que fue interrumpido por el codazo de una de sus amigos, que le dijo: ¡Vos, Miguel Alejandro!, vos mira como te mira la patoja aquella vos, ¡Esta chilera mano!, cáele, no le hace que este acompañada. Sera vos le replico. Si hombre, nosotros le decimos al cuate que alguien lo llama y vos la invitas a bailar. Pero si no se bailar, les contesto. No le hace, en fin entre el montón quien se va a dar cuenta, vos ¡No te agüeves mano! ¡Llégale a la guisita, que esta chilera! Pero antes que ellos actuaran, ella se lo despacho, quien sabe con qué pretexto y se fue a parar justo frente a él y le guiño el ojo y le sonrió, al verlo, él se puso nerviosos y sin saber qué hacer, mas de empujón en empujón y palabras de ánimo, llego frente a ella y la invito a bailar, ella accedió y el cómo pudo dio sus primeros tanes(intentos) en el baile, el cual era evidente no era unas de sus talentos, mas al ver que a ella eso no le importaba, siguió bailando, poco a poco fue tomando confianza, fue como si se crease una atmosfera donde solo estaban ella y el. Él le dijo su nombre, ella también, intercambiándose miradas y sonrisas, conforme caía la noche el ritmo de la música fue sediento a la música más suave, lo cual lo ponía en un verdadero aprieto, pues una cosa era bailar como gorila suelto y otra era tomarla de la cintura y sentirla cerca llevando el ritmo, un ritmo que él no sabía llevar, ella se dio cuenta y le dijo: No te preocupes yo te enseño. El trataba de seguirla, pero era como un trozo bailando, sus amigos entre risas y siendo cómplices lo animaban, haciéndole señas de que se acercara mas. Al notar que la presencia del grupo estorbaba, uno de ellos le dijo a los demás ¡Mucha estamos haciendo tierra! ¡Vámonos! ,así lo hicieron y se fueron uno a uno, para esperarlo en la cuadra y preguntarle cómo le había ido, mas antes de despedirse, uno de ellos le paso dando con disimulo un ticket con el famoso numero 21, el lo agarro rápidamente y se lo metió a la bolsa, ella se dio cuenta y con esa sonrisa picara de complacencia que hacen las chicas, hizo como que no vio. Ellos se fueron y él se quedo junto a ella un rato más, hasta que la hermana de ella, le dijo que era horade irse, la hermana le dijo que podía acompañarlas, ella se adelanto con el amigo que ella iba y ellos sé fueron detrás conversando… Al llegar a la casa de las chicas se despidieron, sin querer despedirse, pues ambos sabían que allí se empezaba a escribir una historia, su historia…

Oxwell L’bu
Foto: LIssette Fernandez

martes, 16 de noviembre de 2010

***Mariposas en el Vientre***


***Mariposas en el Vientre***


El rostro lleno de luz
una sonrisa angelical,
no tenía ni quince años,
cuando una tarde cualquiera
la vida llamo a su puerta…

Con esa gracias que tienen
las muchachas al caminar,
el vaivén de su falda atraía
las miradas al pasar…

Mas ella ni se daba cuenta
sus sentimientos de mujer
aun estaban durmiendo en
el amanecer de su cuerpo…

Pero un día alguien llego,
quién sabe si fue su voz
o su presencia más al verlo
las mariposas revolotearon
en su vientre…

Su carita de niña se enrojecía
tan solo al escuchar sus pasos
y salía corriendo a la ventana
para verlo pasar escondida tras
las cortinas…

Siempre a la misma hora solo
de imaginarlo las mariposas
en su vientre revoloteaban
y en su corazón sentía como
Si de repente callera un Alca Seltzer.

Pero un día aquellos pasos
ya no los escucho pese a que
seguía esperando asomándose
a la ventana.

Pasaron los días, pasaron los años
llegaron otras ilusiones mas
sin embargo lo seguía esperando
pues se enamoro de un sueño,
un sueño que le robo el corazón.

Oxwell L’bu
Foto Internet

***Luego de la Lluvia... Te Propongo***


***Luego de la Lluvia…te Propongo***



En el horizonte apenas
se formo un arco iris,
la tarde cayendo y el
cielo prendido de azul.

Todo se pinta perfecto
para caminar de la mano,
luego sentarnos sobre
la hierba mojada…



Sentir el aroma de la tierra,
ver como las abejas preñan
a las flores y a las luciérnagas
azules paseándose en el jardín.

Te propongo…Ver las
colinas vestidas de verde,
mientras el agua corre alegre
formando riachuelo que los
niños chapoteando celebran.

Te Propongo …Recostar tu
cabeza sobre una cama de
hierva colmada de flores
y allí soñar despiertos…

Por la cena, no te preocupes
comeremos pétalos de rosas
con aromas a frutas…
Y ese banquete lo acompañaremos
con la bebida cristalina de los dioses.

Te propongo…
Después de la lluvia,
después del banquete,
bailar descalzos sobre
la hierba y que importa
si vuelve a llover…
Tu vestido mojado se ve
mejor sobre tu piel…

Oxwell L’bu
Foto: Internet

***Un Beso Cotidiano***

***Un Beso cotidiano***


Cuento las horas que me
separan de todo aquello
que roba mi atención y
pone a vibrar mi corazón…

El tiempo me hace su mendigo
y el trafico es mi peor castigo,
me obsesiona el pensar que
esta noche cenare contigo.

Te imagino preparando mis
manjares preferidos…
Cuidando que no se manche
tu vestido…

colocando el mantel sobre
sobre la meza, la velas, dos
copas y los cubiertos del lado
izquierdo…

Luego escuchando los piropos
de tu espejo mientras pones
tu perfume preferido sobre
cada talle de tu cuerpo…

Con diez minutos de retraso
toco a tu puerta con mi escusa
a flor de piel…
Tu abres y no me escuchas pues
callas mi boca con tus besos.

La velada es inolvidable
no ha terminado ni quiero
que termine…
Pero casi son las diez y es
hora de partir…

Entonces es cuando comienza
nuestro ritual de despedida,
tú me dices buenas noches
y yo te robo un beso…

Yo te digo hasta mañana princesa
y al verte a los ojos despiertas
esta pasión que esta presa…

Pasión que se me escapa
de las manos y se muere por
recorrer todo tu cuerpo…
Pero sé que debo retenerla
y dormirla con tus besos.

Te digo adiós una y otra vez
reconozco que no me quiero ir…
El perro aúlla cuando te beso
y el gato empieza a marchar
sobre la cama como diciendo:
este es mi lugar…

Oxwell L’bu
Foto: Internet

"Loteria la Huerfanita"

“Lotería la Huerfanita”


(Historias de Guatemala)

Con el calor intenso del medio día y las tardes templadas por esa briza primaveral del mes de abril, la feria llegaba año tras año a la fortaleza natural flanqueada por barrancos y vigilada de cerca por el coloso volcán… La caravana de los camiones transportando las estructuras metálicas de los juegos mecánicos que entraban por la quinta avenida de La Colonia, los patojos los miraban llegar con esa ilusión en los ojos de quien espera una fiesta.

La feria siempre se instalaba en el mismo lugar, justo en el campo que estaba tras el costurero y el salón parroquial; los patojos curiosos se acercaban para observar como de la noche a la mañana la feria se instalaba. Usualmente llegaban un día jueves y empezaban el viernes por la noche y allí estaban las patojas y los patojos viendo como le sacaban el pisto (dinero) a los papas, para subirse a los juegos mecánicos como la rueda de Chicago, el pulpo, las sillas voladoras en fin, sin faltar los futillos(mesas de futbolito) y demás juegos, pero sobre todo el jugar en la mentada lotería…

Justo a las siete de la noche se dejaba escuchar por los altoparlantes la invitación para la primera jugada de la noche con el tono y forma tan particular de decir las cosas, de quien cantaba la lotería: -Suuuuuuuu Loterrria La Huerrrrrrfanita, yyyaaaa esta aquiiiiiiiii, asi que damas, caballeros, niños y hasta el chucho (perro) de la casa están invitados a esta noche de suerte, noche donde la luna y los gallos se desvelan… Así que, a apartar sus cartones, que los premios son de a montones. Algunos llegaban desde temprano para apartar su lugar, otros por el contrario se subían a la rueda Chicago o en las sillas voladoras, donde los muchachos esperaban pacientemente para que el viento soplara a su favor a su favor, para poder tener así una visión más amplia de las piernas y algo más de las muchachas. Los patojos por su lado comiendo chucherías como manzanas forradas de caramelo rojo que parecen cerezas gigantes, las plataninas, los algodones de azúcar de colores, elotes asados, el atol de elote, las tostadas de frijol o de aguacate, los panitos de San Antonio, los chuchitos(tamalitos de elote con carne), sin faltar los que son dulcitos por dentro, dulcitos por fuera , que, que más se puede pedir, los rellenitos….

Otros, tanto patojos, como muchachos jugando futillo o esperando a que pase la muchacha de sus sueños. Por doquier resplandecen los focos de neón y las luces de los juegos mecánicos, se escuchan los gritos de las muchachas y las carcajadas de los patojos y en medio de aquella fiesta se distingue un dejo de tristeza de los que apenas ayer eran patojos y hoy a fuerza de necesidad son los nuevos operarios de la feria. Pues al parecer para la gente de la feria el tiempo corre más a prisa, pues no hay tiempo para ser niño o adolecente, el tiempo apenas alcanza para ganar el sustento… Pero la feria tiene que seguir y la suerte se juega en la lotería de la vida que a veces se parece a la lotería La Huerfanita. Faltan solo 15 minutos para las ocho de la noche y por medio de los altavoces, la voz no deja de invitar, a pesar de que la galera casi está llena a reventar. –Pase adelante que aun hay carrrrrrrrrtones, aun hay espacios para la suuuurteeeeee….Así que le vamos a pedir a la dama de la esquina que se corra un poquito y haga un espacito para los que están entrando, para la primera jugada de la noches en su looooooooterrrrrria La Huuuuuuuuerrrrrrrrrrrfanitaaaaaaaa…

Al dar las ocho empieza la cuenta regresiva’ -Un minuto para que la primera juuuuuuuuugada de la noche empiece, así que vengase volando que esto está empezando, ya la góndola está girando y las pelotitas….En eso interrumpe una voz chillona de una mujer: -Espéreme Don que yo también quiero jugar, por vida suya deme un cartoné… Uno de los ayudantes y fuerzas la acomoda en una banca a la ley de Horacio (pues le queda una nalga en el espacio) y le da las semillas de maíz y el cartón de lotería. –Agora siiiiiiii, damos inicio a la primera jugada de la noche de su loterrrrrrrria Laaa Huerrrrrrrrfanitaaaaaa…

-Jira y jira y jira y jira hasta mirar a la guajira la tómbola de la suerte que eso sí, no pronostica la muerte y sale la primera bolita y es precisamente la reina pelona con cara de anona la muerte, la muerte….Sigue corriendo y va llegando al que cuando llega tarde la mujer con un sartén para darle lo está esperando, el borracho a que pobre mamarracho y la tómbola sigue girando como gira el planeta y sale lo siguiente bolita como un cometa, la escalera, la escalera que si te caes que llamen a la enfermera, la tómbola sigue girando porque la Huerfanita está regalando para que le lleve a la doñita un cazo, el cazo, ya tenemos a gente esperando sus lugares para la segunda jugada de la noches y es que su looooooooterrrria la Huerfaniiiiiiiitaa esta regallloooooooona y mientras la góndola sigue girando y va llegando el más chulo el catrín, el catrín…. Alguien grita: Loteeeeeeeriaaaa, loteeeeeeeriaaaa…Nadie nueva los maicitos de sus cartones damas y caballeros, que vamos a revisar. Y comienza el proceso de chequear una por una las figuras: empieza a gritar una a una el ayudante –La muerte, si afirmativamente la muerte, el borracho, si tenemos el borracho, el tambor, déjeme ver….No el tambor aun no sale…!Ah ¡es que yo pensé uste que era el cazo replica la señora (más de alguien murmura vieja mula). Así que aun no hay ganador y la tómbola sigue girando y la siguiente bolita va llegando y rebotando la sandilla, la sandilla la que alcanza para invitar a la tía la sandia, sigue girando y va llegando el que siempre esta erecto y dispuesto a entrar…No me piense mal caballero porque se trata del soldado, el soldado….Looooteriaaaaaaaa, loooteriaaaaaaaaaaa, nadie se mueva que vamos a revisar y comienza el proceso de chequeo y esta vez sí, si hay lotería, algunos se paran disgustados y se van, otros por el contrario piensan que aun es joven la noche y siguen probando suerte y los que estaban parados esperando se apresuran para sentarse en los espacios vacios y así sigue la noche y seguirán las siguientes 10 noches, los patojas sangrando a los papas y a los abuelos para ir a la feria, las muchachas y muchachos haciéndola el mejor pretexto para estar un poco más tarde en la calle y tener esos encuentros de amor de adolecentes.

Y así año tras año la feria seguía llegando, pero los que apenas ayer eran los niños de la feria en poco tiempo la necesidad los hace crecer a pasan a ser los operarios y los que eran operarios los jubila la vida porque envejecen tan a prisa que siempre les parece que fue ayer…

Oxwell L’bu
Foto: Internet