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miércoles, 23 de febrero de 2011

***El Bachiller***

***El Bachiller***


Como patojo lamiéndose los mocos
y aun en pañales…
Desde hacia añales que soñaba,
con pisar el suelo sagrado de la
Tricentenenaria.

Entro como un pavo real que se pasea
por los jardines del sumo pontífice
de la ignorancia…

Con un racimó de libros bajo el brazo
donde las letras y los números eran
meros adornos cardenalicios
que no rinden beneficios…

¡Bachiller en chencas y litros!
Que con su labia florida y niñez enmohecida,
se pervierte de tanto leer libros prohibidos,
que han sido censurados por el gobierno.

Que prefiere verlos arder en el infierno,
antes que arriesgarse a analfabétizar a
un pueblo que se podría sublevar…

¡Bachiller en chencas y litros!
Que compartes las chencas de cigarro
por la falta de pisto…
Y te empinas los culitos de cerveza,
que quedando van en la meza.

Y así medio ebrio, medio zonzo
le viene la inspiración…
Mientras le jala la oreja un querubín,
se le mescla el español con el latín.

Toma la guitarra pero no sabe interpretar,
se para en medio de todos y se pone a recitar,
los versos que se acaba de disparar…

Sin saber si los a plagiado o si en su borrachera
algún ángel los olvido…
Invoca a la Chalana y a todas sus hermanas,
pero la elocuencia nunca lo asistió.

Entonces toma nuevamente el lápiz y el papel,
invocando a Baldor, a Pitágoras y a Gardel,
para escribir con la pasión de un tango,
con lógica certeza mientras se le sube
la cerveza a la cabeza…

En capilla ardiente y tomando cerveza,
en la velada desvelada de la “Huelga de Dolores”
donde resucitan esos viejos pero verdes amores,
de los que nunca llegaron a ser ingenieros o doctores,
porque al andar proclamando consignas algunos,
les arrebataron la vida como si fueran malhechores…

En esas partidas de ajedrez interminables
donde nadie perdió por que la última jugada
“La Chalana” la interrumpió.

Bachiller siempre fiel a la poesía,
sin importar si la jauría del que oprime,
convierte tus palabras en otra utopía.

Bachiller cuya infidelidad a tus letras,
solo encuentra cause cuando una mujer,
hace a tu corazón estremecer…

Ya que como lo dijo Luis Cardoza y Aragón:
“La poesía es la única prueba concreta,
de la existencia del hombre”…

A lo que el bachiller sin hacer
alarde agrego:
Y de sus sueños y pasiones
cuando se juntan a chupar,
un grupo de guebones…

Un profesor de matemáticas
que estaba sentado allí de incognito,
entre el montón aplaudió agregó:

La poesía es esa pócima mágica
que sirve para devolverle al cuerpo
la juventud y al espíritu el entendimiento.

Oxwell L'bu

domingo, 26 de diciembre de 2010

"Vamos a Sextear"

“Vamos a sextear”


(Una Pequeña Reseña)

Como la Quinta avenida para Nueva York o la avenida Michigan para Chicago, toda ciudad tiene esa calle importante, que se vuelve emblemática de por diferentes circunstancias…Así para la “Tacita de Plata” la ciudad de Guatemala, la sexta avenida o “La Calle Real” (como se le llamo, antes de cambiar la nomenclatura de las calles a números, para hacer más fácil el encontrar una dirección) ha sido por muchos años, una de las avenidas más importantes de la ciudad, por ella pasan año tras año, desfiles y conmemoraciones chapinas como lo son el desfile bufo de “La Huelga de Dolores” de los estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala, los principales Cortejos procesionales durante la Semana Santa, el desfile del 15 de septiembre en honor a la independencia del país.

Nadie sabe con certeza desde cuando, se acuño, el término “Vamos a sextear” que hace referencia, simple y sencillamente al hecho de dar un paseo por la sexta avenida de la zona 1 de la capital, hoy Centro Histórico. Lo cierto es que, en los años ochenta la patojada, los muchachos y los adultos lo decían como cosa común. Para principios de esa década los llamados centros comerciales, se podían contar con una mano en el país, más bien los almacenes más prestigiosos se desplegaban a lo largo de la sexta avenida, al igual que las salas de cine, que también las había en otras zonas de a capital y en el mismo centro de la ciudad.

Para los que Vivian cerca del centro de la ciudad, era un paseo recurrente, mas para aquellos que vivían “lejos”, constituía un paseo que con ansias se esperaba, principalmente los fines de semana. El “Anillo Periférico” el express way chapín, recién inaugurado por uno de los hombres más visionarios con que ha contado el país, el Lic. Manuel Colon Argueta (alcalde capitalino) estaba reservado, para el tráfico vehicular de particulares, no así para el transporte público, que continuaba utilizando las arterias principales de la capital, como la Calle San Juan, la calzada Roosevelt, la avenida Bolívar, la calle Martí, entre otras para llegar al centro de la ciudad.

Para los vecinos de la colonia, aquel viaje se hacía largo y tedioso, a pesar de contar con tres de las empresas de transporte público más grandes de la ciudad (por el número de unidades de transporte), que cubrían la ruta de la colonia al centro y otros puntos de la capital; posteriormente se sumaron los microbuses o ruleteros (transporte que nace luego del terremoto de 1974), pero las rutas eran largas y con mucho tráfico, principalmente en las horas pico. Pese a eso, los fines de semana, los patojos rogaban a los papas para que los llevaran a vitrinar (Ir a ver las vitrinas donde se exhibía la mercancía), principalmente a la Juguetería, que mostraba en sus vitrinas, lo último en juguetes, de los personajes que veían en la televisión o en una película de Hollywood. El gusto de los patojos era ver, pues para muchos de los padres los precios les resultaban prohibitivos…

Los muchachos por su parte, hacían sus ahorros, para ir a sextear, no solo por vitrinar, sino también para ver a las muchachas que trabajaban en los almacenes de moda. Y lo tediosos del camino, lo animaban contando chistes o chiflándole y piropeando a las muchachas que iban por las calles…

Ya por aquel tiempo la empresa EGA consiguió el permiso de la municipalidad, para abrir una nueva ruta que iba de la Colonia al parque central tomando como ruta el Anillo Periférico. Aquello supuso un gran avance, en cuanto al acercamiento, de la Colonia al centro de la ciudad, pues un viaje que antes duraba hasta 2 horas, ahora se realizaba en 30 minutos. Aparte de eso, los choferes que laboraban en dicha empresa (en su mayoría hombres jóvenes) dieron por instalar potentes equipos de audio en las unidades, lo cual para los jóvenes hacia el viaje más ameno, pues iban escuchando su música favorita, a través de las frecuencias de las emisoras de Radio Corporación Nacional, con sus emisoras FM 95 y FM Globo y otras estaciones como Doble SS Radio 560.

El paseo daba inicio en el parque Central, pasando por El Portal del Comercio, al nomas entrar se veían los rótulos publicitario de: la farmacia Klee(que más bien era una perfumería), La Juguetería de Chicos y grandes la alegría… También se veía el cine Sexta Avenida (que a eso de las seis de la tarde estaba abarrotado por hombres haciendo cola, pues exhibían películas para adultos), un poco más adelante se encontraban los cines Lux y luego el punto de reunión de la muchachada, el Centro Capítol, con sus salas de cine, boutiques y salas de juegos electrónicos en el sótano, las cuales eran la mayor novedad de principios de aquella década, ya que las maquinas de juego como el Atari eran productos prohibitivos para las grandes mayorías y otras consolas de videojuegos como Nintendo, Play Station aun no existían en el mercado. Dicho paseo continuaba por frete al Palacio de la Policía Nacional, el cine Tikal y solía finalizar en la 18 calle, justo donde se encuentra la Iglesia El Calvario.

La arquitectura de algunas de las edificaciones, el hecho de que solo una ruta de buses recorría, dicha avenida (la ruta 1), sus luces y vitrinas vistosas y decoradas y por supuesto la oportunidad de conocer otra gente, hacían de ir a sextear un estupendo pretexto para salir de casa y disfrutar de la ciudad incrustada en el valle de la Hermita.

Oxwell L’bu


Foto: Internet

martes, 16 de noviembre de 2010

"Loteria la Huerfanita"

“Lotería la Huerfanita”


(Historias de Guatemala)

Con el calor intenso del medio día y las tardes templadas por esa briza primaveral del mes de abril, la feria llegaba año tras año a la fortaleza natural flanqueada por barrancos y vigilada de cerca por el coloso volcán… La caravana de los camiones transportando las estructuras metálicas de los juegos mecánicos que entraban por la quinta avenida de La Colonia, los patojos los miraban llegar con esa ilusión en los ojos de quien espera una fiesta.

La feria siempre se instalaba en el mismo lugar, justo en el campo que estaba tras el costurero y el salón parroquial; los patojos curiosos se acercaban para observar como de la noche a la mañana la feria se instalaba. Usualmente llegaban un día jueves y empezaban el viernes por la noche y allí estaban las patojas y los patojos viendo como le sacaban el pisto (dinero) a los papas, para subirse a los juegos mecánicos como la rueda de Chicago, el pulpo, las sillas voladoras en fin, sin faltar los futillos(mesas de futbolito) y demás juegos, pero sobre todo el jugar en la mentada lotería…

Justo a las siete de la noche se dejaba escuchar por los altoparlantes la invitación para la primera jugada de la noche con el tono y forma tan particular de decir las cosas, de quien cantaba la lotería: -Suuuuuuuu Loterrria La Huerrrrrrfanita, yyyaaaa esta aquiiiiiiiii, asi que damas, caballeros, niños y hasta el chucho (perro) de la casa están invitados a esta noche de suerte, noche donde la luna y los gallos se desvelan… Así que, a apartar sus cartones, que los premios son de a montones. Algunos llegaban desde temprano para apartar su lugar, otros por el contrario se subían a la rueda Chicago o en las sillas voladoras, donde los muchachos esperaban pacientemente para que el viento soplara a su favor a su favor, para poder tener así una visión más amplia de las piernas y algo más de las muchachas. Los patojos por su lado comiendo chucherías como manzanas forradas de caramelo rojo que parecen cerezas gigantes, las plataninas, los algodones de azúcar de colores, elotes asados, el atol de elote, las tostadas de frijol o de aguacate, los panitos de San Antonio, los chuchitos(tamalitos de elote con carne), sin faltar los que son dulcitos por dentro, dulcitos por fuera , que, que más se puede pedir, los rellenitos….

Otros, tanto patojos, como muchachos jugando futillo o esperando a que pase la muchacha de sus sueños. Por doquier resplandecen los focos de neón y las luces de los juegos mecánicos, se escuchan los gritos de las muchachas y las carcajadas de los patojos y en medio de aquella fiesta se distingue un dejo de tristeza de los que apenas ayer eran patojos y hoy a fuerza de necesidad son los nuevos operarios de la feria. Pues al parecer para la gente de la feria el tiempo corre más a prisa, pues no hay tiempo para ser niño o adolecente, el tiempo apenas alcanza para ganar el sustento… Pero la feria tiene que seguir y la suerte se juega en la lotería de la vida que a veces se parece a la lotería La Huerfanita. Faltan solo 15 minutos para las ocho de la noche y por medio de los altavoces, la voz no deja de invitar, a pesar de que la galera casi está llena a reventar. –Pase adelante que aun hay carrrrrrrrrtones, aun hay espacios para la suuuurteeeeee….Así que le vamos a pedir a la dama de la esquina que se corra un poquito y haga un espacito para los que están entrando, para la primera jugada de la noches en su looooooooterrrrrria La Huuuuuuuuerrrrrrrrrrrfanitaaaaaaaa…

Al dar las ocho empieza la cuenta regresiva’ -Un minuto para que la primera juuuuuuuuugada de la noche empiece, así que vengase volando que esto está empezando, ya la góndola está girando y las pelotitas….En eso interrumpe una voz chillona de una mujer: -Espéreme Don que yo también quiero jugar, por vida suya deme un cartoné… Uno de los ayudantes y fuerzas la acomoda en una banca a la ley de Horacio (pues le queda una nalga en el espacio) y le da las semillas de maíz y el cartón de lotería. –Agora siiiiiiii, damos inicio a la primera jugada de la noche de su loterrrrrrrria Laaa Huerrrrrrrrfanitaaaaaa…

-Jira y jira y jira y jira hasta mirar a la guajira la tómbola de la suerte que eso sí, no pronostica la muerte y sale la primera bolita y es precisamente la reina pelona con cara de anona la muerte, la muerte….Sigue corriendo y va llegando al que cuando llega tarde la mujer con un sartén para darle lo está esperando, el borracho a que pobre mamarracho y la tómbola sigue girando como gira el planeta y sale lo siguiente bolita como un cometa, la escalera, la escalera que si te caes que llamen a la enfermera, la tómbola sigue girando porque la Huerfanita está regalando para que le lleve a la doñita un cazo, el cazo, ya tenemos a gente esperando sus lugares para la segunda jugada de la noches y es que su looooooooterrrria la Huerfaniiiiiiiitaa esta regallloooooooona y mientras la góndola sigue girando y va llegando el más chulo el catrín, el catrín…. Alguien grita: Loteeeeeeeriaaaa, loteeeeeeeriaaaa…Nadie nueva los maicitos de sus cartones damas y caballeros, que vamos a revisar. Y comienza el proceso de chequear una por una las figuras: empieza a gritar una a una el ayudante –La muerte, si afirmativamente la muerte, el borracho, si tenemos el borracho, el tambor, déjeme ver….No el tambor aun no sale…!Ah ¡es que yo pensé uste que era el cazo replica la señora (más de alguien murmura vieja mula). Así que aun no hay ganador y la tómbola sigue girando y la siguiente bolita va llegando y rebotando la sandilla, la sandilla la que alcanza para invitar a la tía la sandia, sigue girando y va llegando el que siempre esta erecto y dispuesto a entrar…No me piense mal caballero porque se trata del soldado, el soldado….Looooteriaaaaaaaa, loooteriaaaaaaaaaaa, nadie se mueva que vamos a revisar y comienza el proceso de chequeo y esta vez sí, si hay lotería, algunos se paran disgustados y se van, otros por el contrario piensan que aun es joven la noche y siguen probando suerte y los que estaban parados esperando se apresuran para sentarse en los espacios vacios y así sigue la noche y seguirán las siguientes 10 noches, los patojas sangrando a los papas y a los abuelos para ir a la feria, las muchachas y muchachos haciéndola el mejor pretexto para estar un poco más tarde en la calle y tener esos encuentros de amor de adolecentes.

Y así año tras año la feria seguía llegando, pero los que apenas ayer eran los niños de la feria en poco tiempo la necesidad los hace crecer a pasan a ser los operarios y los que eran operarios los jubila la vida porque envejecen tan a prisa que siempre les parece que fue ayer…

Oxwell L’bu
Foto: Internet

martes, 26 de octubre de 2010

***Con Alas de Papel y Colores***

***Con Alas de Papel y Colores***


Son el claro reflejo de ese
anhelo incesante de los
hombres por querer volar.

Papelitos de colores pegados
con la ilusión de un niño,
que une los elementos de
la naturaleza para echar
los sueños a volar…

Y en los campos con aroma
a eterna primavera,
los patojos corren por la
verde vereda,
para despegar los zapatos
del suelo…

Y poco a poco ir ganando altura,
el viento de noviembre se confabula,
para que los barriletes cubran al cielo
de colores.

Los patojos saltan llenos
de alegría y emoción,
al ver que sus sueños le
rascan la nariz al sol.

El abuelo ve desde la casa
que los patojos han aprendido
la lección: ¡Y es que hay mas
de una manera para treparse
al cielo…

Se tapiza el horizonte con
los sueños de los patojos,
y al verlo más de un hombre
sueña con volver a ser niño…


Oxwell L'bu
Foto: Internet