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martes, 25 de enero de 2011

***Para Celebrar el Amor...***

***Para Celebrar el Amor…***


Para celebrar el amor no hay un
día mejor que hoy…
¡Si ya lo sé! No es día feriado, ni sábado,
ni domingo, ni estamos de aniversario.

Pero lo mejor que tengo, lo tengo aquí…
No tengo equipaje que esperar en el
aeropuerto de las postergaciones.

Lo que soy, está aquí… Sin anclas en el pasado,
sin esa ansias de ver nuevos puertos…
Pues en este puerto me quiero quedar.

Sin asumir que yo lo sabes, quiero decirte
que te amo, que te extraño aun sintiéndote cerca,
y que aun que sin ti podría vivir…
Ese vivir seria para añorarte como se añora
la salud en los días de enfermedad.

Sin esas presunsiosas seguridades ingenuas,
que nos llevan a pensar que somos dueños
y señores de alguien…
Hoy tengo una certeza en el corazón que ha
entablado conversación con el tuyo.

Por eso para celebrar el amor, nuestro amor
voy a convocar a los ángeles del cielo…
Voy a acudir a los cortejos románticos del abuelo,
voy a invitar a todo aquel que nos quiera acompañar.

Voy a raptar versos de Batres Montufar, Benedetti,
Becquer, Borges y a Marti…
Para decirte con palabras lo que siento desde
aquel preciso momento en que llegaste a mí.

Voy a prestarle sus magicas historias al “Gabo”
para poder escribir no solo la más hermosa
historia de amor si no de este encuentro que
es una dadiva de Dios.

Voy a mandar telegramas al cielo…
Voy a enviar mensajes de texto
a todos los enamorados…
Voy a colapsar el internet con tantos
e mails con destino a los enamorados
de todos los tiempos.

Para celebrar el amor, nuestro amor…
Convocare a Juan Luis Guerra, a Serrat y a Perales,
para que al escucharlos el cielo se emocione
tanto que haga llover pétalos de rosas,
en nuestra habitación…

Para celebrar nuestro amor…
Voy a prender mil velas en el altar
de nuestros encuentros…
Voy a llenar de aromas de primavera
nuestra habitación…
Voy a rociar nuestro lecho con esa
agua bendita que veo caer de tus ojos,
cuando lloras de felicidad.

Convocare a la pasión y el romanticismo,
para que nos preparen una bebida que
nos embriague de alegría…

Para celebrar nuestro amor…
Voy a tatuar tu nombre en mi alma,
luego sin perder la calma,
en el crepúsculo de nuestro encuentro
quiero morir de amor.

Para convertirme en guardián de tu alma…
En centinela de tus sueños…
Y en las alas de tu libertad…


Oxwell L'bu
Foto; Internet

martes, 26 de octubre de 2010

***Rituales y Pasiones***

***Rituales y Pasiones***


(Delfines en mi almohada)I


Sin saber cómo decirlo o como
explicarlo llegaste a mí,
arrebatándome el alma desde
aquel momento en que te vi.

Basto un beso para que clavaras
tu mente en la mía…
Basto una mirada para fundir
dos sentimientos…

Tu presencia me quema y tu
ausencia hiela hasta mi sangre,
Y por más que lo intento no puedo,
no quiero dejar de pensar en ti.

Tus besos son como una adicción
que al mezclarse con mi pasión,
provoca una reacción que hace
como burbujitas en mi corazón.

Nuestras manos como delfines que
navegan libres en el mar del deseó,
saltando de alegría cada vez que se
encuentran tu mirada y la mía…

Estoy solo en la habitación mas
busco tu presencia dibujando tu
Silueta en mi cama y buscando
tu aroma en mi piel…

Y por más que intento dormir
Se confabula la pasión con los
delfines en mi almohada mientras
atreves de la ventana la luna me
mira como una novia engalanada…



***Rituales y Pasiones II***


(Versos sobre la Piel)

Me dejas con esa calma
después del ciclón
con el que alborotas
mi cuerpo y mi corazón.

Quiero hablarte y callas mis
palabras con tus besos traviesos
y otra vez quieres volver a empezar.

Son tus travesuras
la razón de mis locuras,
pues despiertas mis pasiones
dormidas con tan solo respirar.

Nunca te imagine así…
y no lo digo porque
encuentre decepción si no
porque de un tajo te has
robado mi vida y corazón.

Yo te desnudo con la mirada
tu adivinas mis intenciones,
somos como dos niños que
después de intentar e intentar
alcanzaron el frasco de caramelos.

Y después de comerlos uno a uno
quedamos tan exhaustos que
las palabras se convierten en aliento
los dos seguimos sedientos
y nos volvemos a besar…

Mi niña si supieras que hay tantas
cosa que te he querido decir…
Pero junto a ti he descubierto que
los mejores versos se escriben
sobre la piel…

 
***Rituales y Pasiones III***


(Números y Curvas)

La ecuación de tu cuerpo
tiene tantos enigmas y yo
tan pocos indicios que no se
si la podre resolver…

He pensado en algún algoritmo
que me enseñe a seguir el ritmo,
de tus vibraciones al amar…

Pero tu rompes mis esquemas
con tus besos anulas mis teoremas
y no sé cómo empezar…

De nuevo mirando al cielo mi
mente me plantea una solución,
mas tu tomas mi mano y empiezas
a dibujar un corazón con las nubes
de algodón.

Te veo caminar desnuda al tocador
al ver las curvas de tu cuerpo me
plantean ecuaciones diferenciales,
que dejas sin resolver cuando me
volteas a ver…

Y descubro que tus ojos son
de mi mente el exponente,
que me eleva al infinito y mis
deseos la pendiente sobre tus curvas.

Que ciencia mas complicad es
esta matemática del amor,
que anula las mejores hipótesis
y solo encuentra sentido cuando
se ponen dos almas en superposición.

 

***Rituales y Pasiones IV***

(Sorbitos de Vino)


A caído la noche y nosotros
abrigamos con su manto de
estrellas nuestras desnudes.

Tomo la botella de vino
y me dispongo a servir,
mas tu me susurras al oído
cosas que no se deben repetir…

La música de Roberto Carlos
acompaña nuestro idilio,
sus palabras son el eco de
las cosas que no se dicen
cuando apenas se alcanza
a respirar…

Sorbito a sorbito bebo el
vino que corre por tu cuerpo
y así embriagado y extasiado
me deleito en los pliegues de tu piel.

En un momento alcanzamos el infinito…
En un instante llegamos a la eternidad…
Y al fugarnos de este mundo alcanzamos
a deslumbrar lo que es la felicidad.

Si la vida me concediera un último
deseo antes de partir…
Le pediría que me permitiera dar
el ultimo sorbito de vino sobre tu piel.

 
***Rituales y Pasiones V***


(Sin dietas, ni Horarios)
Le serramos la puerta
a la rutina…
Le abrimos las ventanas
a la vida…

Durante el día el sol nos
sonríe y hace fiesta…
Y por las noches los grillos le
dan serenata a nuestro amor.

Nuestros deseos engendran
pasiones que desvelan a la luna,
y que provocan que griten las
estrellas sin que se entere el sol.

Tu eres en mi mesa ese manjar
que te seduce…
Y en mi cama esa fruta que nunca
terminas de probar…

Pues aun dormidos nos soñamos
y por eso despertamos con mas
ganas de amar…

Hemos roto todos los esquemas,
hemos quemado las agendas,
no tenemos horarios, ni hacemos
dieta cuando nos vamos a entregar.

¿Es nuestra habitación la antesala
del cielo o del infierno?
¿Es ese fuego en nuestra cama
locura o bendición?

Oxwell L'bu

domingo, 24 de octubre de 2010

"Las Flores que Nädie Quiso

“Las Flores que Nadie Quiso”


El manto de la noche se tendió sobre las montañas y las plazas poco a poco se quedaban vacías, esperando el sereno… Sin nada que hacer, más que escuchar las historias triadas de la abuela el niño se fue a dormir. Reclino la cabeza en la almohada, más no conciliaba el sueño ,era como si una voz lo llamara, una voz que no lograba distinguir, todas las noches era igual, tratando de dibujar en su mente un rostro que apenas lograba recordar, tratando de reconocer una voz que desconocía. Se asomaba a la ventana y desde allí soñaba con emprender un camino que no sabía a dónde le conducía, mientras la luna de Xelaju lo contemplaba con la cara tiznada.

Lo tenía todo, pero todo era nada, sin la presencia de quien le dio el ser, no soportaba ser el pepe de la escuela, ser huérfano de madre, sabiendo que por razones que desconocía, su madre vivía en un lugar que solo había oído mentar. Por lo que un día como un ángel el niño emprendió el vuelo en búsqueda de su madre.

Con tan solo unas pocas monedas y el alma llena de esperanzas, antes de abordar el bus, Ángel conto una a una las monedas y pago por una gallina que compro en el mercado, que sería su única compañía, en la travesía rumbo a la ciudad capital, con cara de asustado y de equipaje sus escasos recuerdos, unas pocas indicaciones de cómo llegar, abordo el autobús de sus temores y esperanzas, dejando atrás la comodidad y seguridad. En un viaje que duro unas horas, donde todo le asombraba, se llenaban sus ojos de paisajes, así como de incertidumbre al no saber con certeza si iba en el camino correcto.

Al llegar a la capital, bajo del autobús con su carita de asustado, abrazando la gallina y apretando con su mano aquel papel. No era más que un niño perdido en la “Tacita de Plata” (como se le llamaba a la capital guatemalteca), con un mapa que apenas le alcanzaba para espantarse el susto. Pregunto una y otra vez, pidiendo indicaciones y su carita denotaba que no andaba de vacaciones, sin un número de teléfono al cual llamar, preguntando una y otra vez, le sorprendió la noche y un aguacero que le empapo hasta el alma. Se quedo dormido bajo un puente, abrazado a la gallina. Al día siguiente el hambre lo despertó y lleno de temor, mas con esa determinación que nace del corazón que ama, con las pocas pistas siguió buscando el camino. Llegado el medio día, la barriga le reclamaba, los pies le ardían y hasta el temor había cedido ante el cansancio… La desesperación poco a poco se alojaba en su pecho, siguiendo su instinto, ya que aquel mapa no le conducía a nada. Cayendo la tarde, cuando pasaba por un mercado, una mujer lo vio y sin conocerlo, mas reconociendo las facciones de la madre en el rostro del niño, le pregunto: ¿A quién buscas? El contesto: a mi mama y por una de esas benditas “Causalidades de la vida” aquella mujer lo condujo asía ella.

La madre, estaba trabajando y al verlo llegar, lo reconoció inmediatamente, sus ojos se llenaron de alegría y por sus mejías corrían lagrimas de cristal, corrió hacia él dejando todo a un lado, el niño corrió también llevando la gallina, que era un regalo para ella. En la casa de aquella mujer, no había muebles, ni comodidades, pero estaba llena de un amor, que la convertía en un rincón cerca del cielo, sus días eran de fatiga y trabajo, más aun que siempre andaba ocupada, lo abrazaba a cada momento de forma efusiva como quien celebra una fiesta. Pese a las limitaciones y pobrezas aquellos eran los días más felices de su vida, corriendo tras la gallina, retozando con los patojos (niños) del barrio y con los mimos de su madre la pobreza no parecía importarle. Mas esta suele ser dura y muchas veces duele.

No paso mucho tiempo, para que la abuela llegara a la capital a buscarlo, determinada a llevarlo de regreso, ya que era su único nieto, el destinado a seguir con el nombre y la tradición de la familia. Lo encontró junto a la madre, ayudándola en su trabajo, quiso arrebatárselo de un tajo, pero esta vez, ella ya no era la niña que asustada se quedaba cayada, lucharía por él, aquel día se fue la abuela, pero volvería. Y así lo hizo más de una vez, sin conseguir su objetivo. Hasta que finalmente decidió a apelar a lo que ninguna madre le puede negar a un hijo, un futuro mejor… Sabía que nada tenía, que junto a ella, su futuro era de incertidumbres, pues a duras penas le lograba ofrecer el pan de cada día, así que por el bien del niño accedió, mas al ir por él, Ángel se resistió a irse con la abuela, ella se enojo y no comprendía como él podía preferir el vivir en aquella pobreza, por lo que se jugó su última carta y el dijo: Si no te vienes conmigo, nada te daré, ni ahora, ni en el futuro, perderás tu herencias. Aquello al niño poco le importo, con tal de estar cerca de su madre.

La madre trabajaba hasta en cansancio, sin días feriados, ni domingos, ni mucho menos con vacaciones, aun así la pobreza era día a día alguien recurrente que se instalaba en sus vidas. El tiempo como siempre ganaba la partida y el niño crecía, poco a poco se hacía consiente de la pobreza que le rodeaba y estaba dispuesto a sacarla de sus vidas. Tendía sus manos chiquitas para trabajar en cualquier menester, que le permitiera ganar algún dinero, que con el orgullo de un hombre le daba a su madre…

Pero no siempre, había la oportunidad para que un niño, se ganara unos centavos y aquel día de las madres, era uno de esos días en que la oportunidad no le llego, aun así, se fue al mercado de la “Placita Quemada” con todo la ilusión del mundo, contando los centavos con la mano metida en el bolcillo del pantalón, mientras caminaba silbando una canción; se dirigió al área donde estaban las vendedoras de flores, que en pleno mes de mayo, hacían como se decía, “su agosto” dado el precio y la demanda que tenían las flores por aquellos días. Se dirigió a una de ellas, las que tenía las rosas más bellas, más al preguntar el precio por la docena de rosas, se sintió chiquitito, sus centavos eran nada. Luego pregunto por los claveles, después por las margaritas, los crisantemos, las orquídeas, pero al parecer el dinero de su pequeño mundo no alcanzaba…Decepcionado y triste, se puso a caminar alrededor del mercado, como buscando que el cielo le tendiera una mano y alguien del mercado necesitara de sus servicios, como mensajero, cargador o limpiador, pero nada. Le dieron las horas de la tarde, hasta que alguien necesito ayuda, para acarrear unas cajas, el presuroso se ofreció y gano el primer dinero de aquel día, mas aun así le fue insuficiente. Con la tristeza de quien renuncia se disponía a regresar con las manos vacías, con el estomago refunfuñando y sus ilusiones de niño tiradas en el suelo cual si fueran pedazos de espejos quebrados, empezó a salir del mercado, viendo a los elegantes señores que llevaban con ellos los grandes arreglos florales. Como que una mano lo condujera, se dirigió al basurero del mercado y sobre poniéndose a los olores nauseabundos, se puso a buscar entre los desperdicios y basura, poco a poco iban apareciendo rosas, claveles, crisantemos y flores que nadie quiso, hasta que sus brazos se llenaron de tantas que sus manos apenas las lograban agarrar, luego se fue a una de las piletas del mercado a lavarlas con cuidado, una a una las fue limpiando, eran como diamantes entre el barro, que una vez limpias brillaban con luz propia…

Presuroso se fue a casa, con el alma llena de ilusión, pues le llevaba a su madre el ramo de flores más hermoso del mundo, ella lo vio llegar con esa alegría que desborda, lo abrazo efusivamente, él le entrego las flores, ella lo beso como quien quiere comérselo a besos, busco el frasco más grande que tenían en casa y las puso en la meza, cenaron juntos, comieron lo de siempre, pero en ambos había una alegría, que trascendería el tiempo.

Oxwell L’bu

Foto : Internet

jueves, 16 de septiembre de 2010

***Exonerar***


*** Exonerar ***


Solo el Amor puede
exonerarnos de nuestros
resentimientos, dudas
y complejos…

Solo en libertad podemos
conocer a los demás,
sin tener que ser esclavos
de sus preferencias y caprichos.

El Amor no se deja atrapar,
el amor nace algo así como
una canción…
Con una frase, una palabra,
un sonido que poco a poco
se va apoderando de la
música del silencio.

Como el herrero doblega
la dureza del hierro en la fragua,
así el Amor doblega al alma.

La vida nos regala momentos
únicos que no se repiten,
como gotas de agua…
No como torrentes…
Para que siempre tengamos
sed de vivir.

Después de todo solo el Amor
nos exonera de las culpas
y nos da una razón para vivir.

Oxwell
Foto: Internet

jueves, 26 de agosto de 2010

***Contando Estrellas***

***Contando Estrellas***




Con sus grandes ojos
me miro y con una sonrisa
dulce y picara pregunto:
¿Papa cuanto me quieres?

Yo le respondí: ¡Mucho!, ¡Mucho!
¿Y cuanto es mucho? Pregunto,
yo replique: Cuenta conmigo las
estrellas y lo sabrás…

Empezamos a contar y casi
inmediatamente con sus
deditos apuntando al cielo
empezó a dibujar…

Al parecer los ángeles del cielo
se confabularon con ella,
pues posicionaban las estrellas
para formar los antojos de su
imaginación…

Mirando su rostro iluminado
por la luna le dije: ¡Mi niña
si sigues dibujando nunca
terminaremos de contar!

Eso es lo que espero papi
así tu amor nunca, nunca
se va a acabar…

Me abrazo y luego me propuso
treparnos hasta el cielo,
su abrazo fue mágico pues
en menos de un segundo,
nos escapamos de este mundo
y nos fuimos a las estrellas
a jugar…



Oxwell L'bu
Foto: Internet