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martes, 27 de diciembre de 2016

***El Aroma De Una Canción ***

***El Aroma De Una Canción***
¿Has sentido el aroma de una canción?
La música llega así de repente,
como luna llena que cubre su desnudez,
con nubes que de repente se desvanecen
al verla y llenarse de emoción...

¿Has sentido el aroma de una canción?
Es un aroma inconfundible,
que despierta sentimientos dormidos,
emociones con sus contradicciones,
deseos utópicos y añoranzas,
plagadas de esperanzas.

Porque el aroma de una canción,
provoca que se estremezca el corazón,
el recuerdo lo convierte en obsecion,
es como la marea del mar...
Un sunami de agua mineral
que corre por las venas.

Su aroma es suave y delicado,
pero embriagador es el vino del amor,
porque con música nos enamoramos,
con música nos acariciamos,
con música nos besamos
y después de todo aquel amor loco,
necio y estoico, en tu adiós,
se quedó sonando aquella canción.

¿Has sentido el aroma de una canción?
A veces duele, es como una daga
que se clava en el pecho,
que te deja con el corazón desecho,
más aún así esté no deja de latir.

Porque el aroma de una canción
es a temporal, es inmortal,
no lo disipa el tiempo,
ni desaparece con la distancia...
Es un violín trinando con las
cuerdas de tu alma,
es un gato bailando
sobre las teclas de un piano,
el piano de las vertebras
de su espalda sensual.

¿Has sentido el aroma de una canción?
Es el aroma de ese amor compartido,
en esos encuentros furtivos,
de esos amores prohibidos,
que son permitidos sólo
por la venía del amor
¿Has sentido el aroma de una canción?
Oxwell L’bu Copyright © 2016

viernes, 24 de febrero de 2012

***Mi Traje Descocido***

***Mi Traje Descocido***
Llevo puesto mi traje azul,
ese al que se le ven las costuras,
el que uso a diario porque
es ordinario…
...
Es también mi traje dominguero,
el mismo que uso cuando me nace,
decirle a una bella princesa,
cuanto la quiero.

Uso mi traje descocido,
con el que luzco como forajido,
ese al que se le ven las costuras,
como crías prematuras

Lo llevo puesto porque me gusta,
que vean de que estoy hecho,
pues mi saco no es un pertrecho,
ni lo confundan con un desecho.

Porque si no voy elegante,
llevándome el mundo por delante,
es que quizás soy un tipo ordinario,
pero no la copia de nadie…

Llevo mi traje ese que a leguas
se nota que es ordinario…
Tan parecido a su propietario,
azul y estrafalario.

Como quiera avanzar a prisa,
pero ando jalando una carreta,
donde llevo mis defectos para
que sepa lo le cuesta a otros soportarme.

Se perfectamente que en mi
no abundan las virtudes
y la utopías y vicisitudes,
me son recurrentes.

Aun así me he atrevido
a salir de mi guarida,
he escapado de mi trinchera,
para ser como yo quiera.

Irreverente y poco elocuente,
observo sin juzgar…
Veo para contemplar…
Escucho para aprender.

Me admiro de la sencillez,
me gustan los regalos sin envolver
y un rostro sin maquillaje
de mujer…

Me gusta mi traje descocido,
como me gustan los versos sin rimar
o las canciones que las radios
comerciales prefieren ignorar.
Oxwell L’bu Copyright ©2012

Imagen: Internet

domingo, 4 de septiembre de 2011

***A Capela***

***A Capela***
Nada tiene tanto poder
para emocionar al corazón,
como una canción…

... Porque tiene esa magia
de correr por la sangre,
produciendo burbujitas,
que como la cavitación,
crean una cadena de reacción.

Porque al escuchar la voz
de un ángel, en una magistral
interpretación no tiene comparación.

Cuando con franca emoción las
cuerdas de su garganta vibran,
al interpretar la inspiración
dada por el creador a un autor.

Es por eso que acompañado
o en la desnudes de a capela,
esa es la misma canción
que hace llorar a mi doncella
y la que hace derramar lagrimas
a mi abuela.

Porque es así la magia y el sentimiento,
que tiene una canción,
que hace estremecer el alma
y el corazón,
trayendo colores y sabores,
aromas y recuerdos para preparar
ese coctel que embriaga el alma.

Trayendo el fuego del verano,
la renovación de la primavera,
la cadencia y paz de los otoños,
así como la melodía que lleva
el viento en los inviernos.

¿Qué poder tiene una canción?
¿Qué encanto celestial guarda
la música? Que hasta el mismo
creador tiene su legión de ángeles
cantores.

Que cuando cantan provocan
suspiros de luz a las estrellas,
y dibujan arco iris de colores
cuando el cielo emocionado
llora.

Como es posible que escuchando
serenata a la luna se le olvida
que amanece, hasta que la
eclipsa el sol.

Pues que es un jardín sin sus
pájaros cantores…
Que es una noche tapizada
de estrellas sin los violines
de los grillos…

Es con justa razón, que cuando
se escucha una canción;
hasta el alma se enamora
y la doncella se dispone a ofrendar
su primavera en la hoguera del amor.

Solo la música es capaz de traernos
la voz del creador…
Solo la música escapas de ir más
allá de la lengua que se hable.

¿Quién no ha llorado escuchando
una canción?
¿Quién no ha guardado, cual si fueran
gotitas de felicidad, sus momentos
felices en la partitura de una canción?

¿Quién no ha desojado, su propia historia
cual si fuera una margarita?
Escuchando una canción.

Porque una canción es el beso de Dios…
La melodía sus suspiros…
Y la armonía sus caricias.

Por eso hoy a capela,
sin voz angelical, ni la briza
que acaricia del violín…
Hoy sin la tersura de un piano,
ni el vibrar de cuerdas de guitarra,
te digo desde lo más profundo
de mi corazón que te Amo.
Oxwell L’bu Copyright © 2011

martes, 5 de abril de 2011

***El Pianista***

***El Pianista***


La música siempre ha sido su pasión,
por eso fue que durante años estudio
con entrega y devoción,
aprendió de notas y pentagramas
y después estudio composición.

Interpretaba con maestría varios instrumentos,
pero su preferido siempre fue el piano,
porque se le asemejaba al cuerpo de una dama.

Siempre quiso escribir algo sublime, algo magistral,
pero siempre a punto de escribir viendo desde el vitral,
la inspiración se arrojaba por la ventana.

Fueron muchas noches de desvelo escuchando el silencio,
fueron muchas hojas de papel tapizando el suelo de la habitación.
pero había en su alma algo que le inhibía la inspiración.

Hasta que un día… en medio de los ruidos del día,
De los cantos de la naturaleza y de tantas cosas que
aun careciendo de belleza inspiran…

Alguien llego y con la ternura de un ángel lo invito
a deslizar sus dedos sobre esa única tecla que emite
sonidos de vida y gemidos de eternidad.

Y así deslizando sus dedos por su espalda poco a poco
fue naciendo aquella bella melodía que siempre busco,
esa nota que siempre intuyo pero nunca supo cómo
empezar a escribir…

Sin darse cuenta sus dedos la recorrían de forma magistral,
aquello tenía el drama de una obra teatral…
Y una musicalización que revolucionaba sus conceptos musicales
que ahora a raudales le inundaban el alma.

Aquella melodía cual si fuera un perfume se fue impregnando
hasta en los últimos rincones de su alma…
Le despertaba pasión y a la vez una calma que
lo inundaba de una paz que hasta ayer desconocía…
Y desde aquel día al pianista no le interesa nada
que no sea escuchar el tema de su amada.

Oxwell L’bu
Imagen: Internet


domingo, 27 de marzo de 2011

"El Coleccionista de Canciones"

“El Coleccionista de Canciones”


(De la sinestesia a la creación)

En medio de los sonidos inefables del silencio, una constelación de colores y aromas se confabulan y van viajando con el viento, de cornisa en cornisa, tocando de puerta en puerta, colándose por las ventanas, paro nadie los escucha, nadie los reclama…

Veía con qué facilidad las aves emprendan el vuelo y se preguntaba el porqué a los humanos Dios le negó las alas, pero a cambio les dio la imaginación para volar de lugar en lugar, para inventarse incluso mundos inexistentes que gravitan en sus mentes. Para Miguel Alejandro, al igual que para muchos niños de su edad los juegos eran una cosa seria, esa carencia de juguetes se trocaba en una bendición que hacia levitar a su imaginación y la inclinaba a la invención de historias recurrentes que gravitaban en su mente. Historias en las que los principales protagonistas eran esos toscos juguetes, figuritas de arcilla de todas formas y tamaños, desde criaturas que evocaban a los dinosaurios, hasta personajes de desconocidas galaxias…

Cuando los asuntos de la escuela empezaron a reclamar su atención y sus energías, la imaginación se negaba a quedar a un lado, como si fuera una prenda vieja que ya no talla la cintura o que ha sido superada por la estatura. Tuvo grandes dificultades para aprender a leer y escribir era como una tortura que no quería repetir. Dado que era un zurdo obligado a escribir con la mano derecha y cuando “El problema” de su falta de avance fue identificado, ya él con todo lo que tenía que ver con la escuela se había peleado. Pero aprender a leer le habría abierto ventanas a mundos donde las letras eran las autopistas donde su imaginación encontró nuevos horizontes. Sus primeras composiciones arrancaban ovaciones que eran acalladas por su mala ortografía. Poco a poco la escuela dejo de ser fuente de penas y dificultades, pues le gustaba los libros de historia y los números no eran más que colores en franca competencia.

Cuando le llego la adolescencia, las primeras ilusiones tocaron a su puerta, la música lo empezó a seducir, hasta un día llevarlo a escribir aquella primera canción a la cual no le puso mayor atención, ya que pensaba que aquello era algo que cualquiera podía hacer, sin alcanzar a comprender que las musas son damas esquivas que no bastaba con tener una sensibilidad excepcional para atraerlas cual si fueran abejas al panal.

Solía cambiarle la letra a las canciones que se escuchaban en la radio, pero aquello solo eran ensayos furtivos quelas musas fraguaban en su mente. Se constituyo en el escribano de sus amigos, los cuales sorteaban suerte para que de su pluma brotaran palabras angelicales que transmutaban amistades en noviazgos permanentes. Pero las musas suelen ser insistentes y en medio de ecuaciones, teoremas y cálculos complicados, le planteaban algoritmos que se mesclaban con frases y ritmos, lo cual demostraba que las musas para la inspiración, no conocen de esquemas.

Le sorprendía que para él, la luz que emiten las luciérnagas siempre han sido de color azul o que de vez en vez un aroma pudiera hacer en su mente un sin fin de evocaciones desde frases sin conexión, hasta recuerdos de cosas que nunca se han vivido. Otras veces cual si fuera vidente en los sueños de un adolecente, se sorprendía escribiendo en pedazos de papel o de cartón versos inconclusos o mensajes que en un inicio no entendía.

No importaba que estuviera haciendo, viendo televisión, jugando un partido de futbol, en el cine o en un restaurante en un instante los versos invadían su mente. Pero escribir canciones era otra cosa. Todo empezaba con una suave briza que besaba su piel que luego evocaba un color, un aroma o una imagen, que poco a poco iba como silbándole una melodía que iba siendo sustituido por el sonido de un piano, un violín, una flauta o una voz que emanaba de su interior y lo ponía a silbar, luego escuchaba la orquesta completa, como si estuviera escuchándolo a través de una frecuencia de radio de la cual, era él, el único receptor. Desde niño las escucho pero lo dejaba pasar pensando que era una canción que había escuchado en la radio, hasta que un día jugando a adivinar canciones con un grupo de amigos, les cantaba pedazos de canciones que se le ocurrían, que lógicamente nadie alcanzaba a adivinar, lo cual dejo al descubierto un talento que yacía enterrado en el jardín de sus secretos.

Al hacerse consiente de aquella posibilidad de poder escribir canciones y de los versos que revoloteaban como mariposas en su mente, empezó a llevar consigo una libreta y una pluma, para capturar en tinta y papel música sin partitura y versos sin poesía. Ya que no se le pasa un solo día, sin que las musas lo vengan a sorprender, pues no se toman vacaciones, ni conocen de horarios, ni de calendarios…

Escribir un poema, una canción, es para él, una experiencia orgásmica que lo lanza por un momento fuera de este mundo, luego regresa como un vagabundo casi inconsciente de lo que escribió… No son voces cual si fueran fantasmas esquizofrénicos que le hablaran, es una experiencia, que no sabe decir si es divina o extrahumana que se apodera de su alma, estremeciendo sus sentidos y haciendo que sus latidos, se tronquen en gemidos que junto a la naturaleza alaban al creador…No pocas veces ha tenido que descifrar sus manuscritos, pues los versos los ha escrito como vistos en un espejo. No pocas veces se le ha visto corriendo con urgencia en busca de papel, como si fuera alguien que no aguanta las ganas de ir al baño, para dejar las cosas plasmadas en papel que por su naturaleza no pueden ser confiadas a la memoria. Quizás lo suyo sea solo una traída historia, de muchos que tiene esta híper tendencia que angustia a la paciencia y te deja en estados de inconsciencia por unos minutos y te envía a un mundo celestial, donde los ángeles no son seres extraños, donde el tiempo y los años carecen de sentido, donde cada latido del corazón le hacen recordar que sigue anclado a este mundo. Continúa siendo gran amigo del papel aunque se apoya en la tecnología, dado que el duende del tiempo últimamente ha dado por orinarse en las hojas de papel que guarda en el cajón de sus desvelos. Se dio cuenta que hay palabras que la boca no las puede contener, porque tienen sus propias alas…

Oxwell L’bu
Imagen: Internet