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viernes, 24 de febrero de 2012

***Mi Traje Descocido***

***Mi Traje Descocido***
Llevo puesto mi traje azul,
ese al que se le ven las costuras,
el que uso a diario porque
es ordinario…
...
Es también mi traje dominguero,
el mismo que uso cuando me nace,
decirle a una bella princesa,
cuanto la quiero.

Uso mi traje descocido,
con el que luzco como forajido,
ese al que se le ven las costuras,
como crías prematuras

Lo llevo puesto porque me gusta,
que vean de que estoy hecho,
pues mi saco no es un pertrecho,
ni lo confundan con un desecho.

Porque si no voy elegante,
llevándome el mundo por delante,
es que quizás soy un tipo ordinario,
pero no la copia de nadie…

Llevo mi traje ese que a leguas
se nota que es ordinario…
Tan parecido a su propietario,
azul y estrafalario.

Como quiera avanzar a prisa,
pero ando jalando una carreta,
donde llevo mis defectos para
que sepa lo le cuesta a otros soportarme.

Se perfectamente que en mi
no abundan las virtudes
y la utopías y vicisitudes,
me son recurrentes.

Aun así me he atrevido
a salir de mi guarida,
he escapado de mi trinchera,
para ser como yo quiera.

Irreverente y poco elocuente,
observo sin juzgar…
Veo para contemplar…
Escucho para aprender.

Me admiro de la sencillez,
me gustan los regalos sin envolver
y un rostro sin maquillaje
de mujer…

Me gusta mi traje descocido,
como me gustan los versos sin rimar
o las canciones que las radios
comerciales prefieren ignorar.
Oxwell L’bu Copyright ©2012

Imagen: Internet

viernes, 28 de enero de 2011

***Dichas, Dichosas***

***Dichas, Dichosas***


Quien iba decir que tras esta procesión,
de años y eventos que se repiten…

Que después de provocar en mas
de una ocasión bocados de hiel,
a un conserve ese sabor a miel,
de los buenos momentos…

Que dicha para el que necesita
tan poco para ser feliz…
Porque a cada instante puede serlo,
pues para a él la felicidad es compañía,
no una quimera que se columpia sobre
en una estrella…

Que dicha para aquel que no necesita nada,
pues no hay afán que lo fatigue,
en esa maña estéril de acumular cosas
para que luego estorben.

Que dicha la de aquel que ve a Dios en
todos sus hermanos porque no acula rencores,
¡Cuanto lo ha de amar el creador!.

Que dicha la de aquel que sabe dar,
pero dar con alegría y como dice
Madre Teresa “Hasta que duela”
porque ese dolor luego pasa pero
la alegría le pone su marca…

Que dicha la de aquel que escribe
y no recibe un salario…
Porque Dios no permitirá que le
falte el pan diario…

Dichoso aquel que canta aun sin tener
un escenario, ni luces que lo iluminen,
porque su alama se ilumina con el aplauso.

Dichoso aquel que se hace a un lado para
que sea protagonista la vida,
porque ella nunca lo pondrá en segundo plano.

Dichoso aquel que ama y no porque lo amen,
y no por las cualidades, si no a pesar de la
ausencia de ellas…

Dichoso aquel que aprecia la belleza que
se esconde y no la que brilla,
porque cuando ella se manifiesta
¡Es tanta la alegría!

¡Carajo! ¡Que M…! Si con tan poco
se puede ser feliz porque aun existen
las guerras…

Que dichoso soy cuando escucho una canción
De Cabral, Cortez, Sabina o Arjona,
Porque en sus liricas encuentro ecos de los
latidos de mi corazón...

Que dichoso soy cuando leo los versos de Martí,
Borges, Neruda o de los poetas desconocidos,
porque son versos que desgarran el alma.

Que dichoso soy cuando leo las historias de
Miguel Ángel Asturias, Vargas Llosa, García Márquez
o de autores ignorados…
Porque me hacen recordar que la imaginación
y el arte no son flores marchitas…

¡Puchica mucha! ¡Porque dejamos que cosas
efímeras y estúpidas nos secuestren la identidad!

Que dicho es aquel que no se alinea con los que
condenan, con los que odian, con los que señalan,
porque la vida no los vera marchar sobre sus ruinas.

Que dicho aquel que se da cuenta que es dichoso,
porque dará sin miedos ese salto a la eternidad.

Oxwell L'bu
Foto: Internet