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jueves, 21 de abril de 2011

***Hoy Jesús Esta Pescando***

***Hoy Jesús Esta Pescando***


Pedro le dijo:”Señor apártate
de mi que soy un pecador.
(Lucas 5-8)

Nuestro trabajo y esfuerzos
han sido estériles…
Por más que tratamos,
por más que lo intentamos,
fracasamos una y otra vez.

Nadie aprecia ni reconoce
nuestros trabajo y a cambio
de nuestra dedicación y entrega
solo hemos recibido ingratitud.

Nosotros renegamos y maldecimos,
mas El nos dice: hecha la red otra vez,
nosotros a regaña dientes esperando
fracasar para demostrar que tenemos
la razón lo hacemos…

Esta vez la red está llena a reventar
y esto más que sorprendernos o despertar
una actitud de gratitud nos hace nuevamente
renegar porque ahora tenemos más trabajo
por realizar…

El nos mira sonriendo y lleno de comprensión
nos echa una mano y nos hace la invitación
a seguir sus caminos y nos muestra la senda.

Llenos de entusiasmó decidimos seguirlo,
Pero este nos dura tan poco porque a la
primera dificultad empezamos nuevamente
a renegar…

El que nos conoce no se decepciona y sigue
apostando por nosotros…
Los necios, los malagradecidos, los pecadores,
los forajidos e incluso por nosotros los que
creyendo que dominamos una ciencia perdemos
la conciencia y empezamos a adorar la creación
y renegamos del creador.

El sigue pescando aun sabiendo que muchos ya en
la barca nos sentimos los elegidos los escogidos,
con el derecho de negarle a los demás la oportunidad
de ser parte de la tripulación.

Hoy Jesús esta pescando sin impórtale tus creencia,
origen o religión porque Él es el único que conoce
el camino de regreso del panteón.

Oxwell L’bu
Imagen: Internet

viernes, 15 de abril de 2011

***La Vía Dolorosa***

***La Vía Dolorosa***


Con su sangre se va tiñendo
de rosa la vía dolorosa…
Camino con mil rutas y un
solo destino el encuentro con Dios.

Luego de una noche de desvelo y ayuno,
tu desayuno han sido los azotes y una
condena de muerte…

Como un cordero presto a ser sacrificado
sin abrir la boca va siendo oprobió de aquellos
que hasta ayer lo proclamaban como su rey.

Con el rostro desfigurado va el condenado,
arrastrando el madero rumbo al matadero,
recibiendo escupitajos e insultos de desprecio.

¿Que habrá hecho este desalmando?
Se pregunta la gente para merecer tal suerte,
¿Sera tanto el peso de sus culpas?
Que ni abrió la boca para defenderse.

Su vida apenas tiene el precio de un esclavo,
al que ya nadie reconoce como amigo,
ni siquiera tiene la suerte del mendigo,
que encuentra caridad en los extraños.

Cae una y otra vez, más se levanta...
No por orgullo, no por estoicismo
esas son cosas que se arrojan al abismó,
cuando el corazón arde a Amor.

Pero el cuerpo se resiente ante el dolor,
clama por agua, clama por amor,
y desafiando a la autoridad,
desafiando el temor.

La Verónica sin medir respetos humanos,
se acerca a vos para limpiar tu rostro,
para darte algún consuelo tiñendo más
que aquel pañuelo, su vida de tu presencia.

Sobre sus espaldas lleva todas las penas
y miserias del mundo…
Tras de él van los desahuciados, los jubilados,
los enfermos terminales, los que son desfigurados
por males crónicos que devastan su existir.

Alguien afirma: Esos son los reglones torcidos de Dios,
y la Madre responde: Es que el escribe con sangre
para que queden al descubierto los verdaderos
sentimientos que guarda el corazón…

En medio de empujones y desprecios ella se abre paso,
para acercarse a su hijo, el encuentro es desgarrador,
Ella ve lo que va quedando de aquel bebe que nació
para ser el redentor y que apenas le permiten acariciarlo
con la mirada…

Lo ve caer y viene a su mente el recuerdo de las veces
que ella corrió a socorrerlo…
Pero hoy asistirlo es prohibido porque el verdugo no
conoce de misericordia hasta que llega el día en que
el mismo la implora…

Movido más por la prisa que por la compasión,
uno de los que lo azota obliga un transeúnte
a llevar el madero él se niega y le dice ¡Yo no quiero!

Y a fuerzas toma el madero siguiendo al camino al matadero,
mancha sus ropas con la sangre del condenado…
Pero al encontrarse con su mirada se enciende una llamarada
en su corazón que empieza a arder sin consumirse.

Llegan al cero de la calavera los buitres revolotean,
El Nazareno es despojado de su ropaje para ser sometido
a una muerte de vergüenza donde se pretende escarmentar
a todo aquel que pretenda sus pasos imitar…

El redentor es colgado en la cruz y de todos aquellos que
el sano, a los que alimentó ya no queda ni el recuerdo,
sus seguidores como pajarillos heridos corrieron a esconderse.

Y delante de aquel suplicio solo está la Madre,
que sin más recursos que los de confiar,
lo ve sufrir, lo ve agonizar…

El hijo clama al padre, lo siente ausente, al parecer
El también lo ve como un delincuente;
en su agonía anuncia su testamento pues a prisa
lo está consumiendo el tormento.

No olvida a la Madre que fiel como nadie lo ha acompañado,
del pesebre a la cruz ateniéndose a todas las consecuencias
cuando en su sí, recito: ¡Eh aquí la esclava del Señor!

Contemplándose uno al otro, cual si fueran cómplices
de un secreto ambos se quedan callados asumiendo
hasta las últimas consecuencias la voluntad del Padre.

En ese misterio infinito todo empieza otra vez…
Justo en el punto donde todo era consumado.
Oxwell L’bu
Imagen: Internet

martes, 12 de abril de 2011

***El Perdón***

***El Perdón***


Se nos hace tan fácil
aconsejar y de vez en vez señalar
a los demás pues es un ejercicio,
que en principio nos libera de
confrontarnos a nosotros mismos
y de empezar a rellenar esos abismos
que nos separan y aíslan de los demás.

Pretendemos amar y que nos amen,
pero como puede manifestarse
el amor a través de un corazón,
lleno de rencores y orgullos
que no son más que mascaras
donde nos ocultamos.

Vivimos en un autoengaño,
de prácticas extrañas que no
son más que artimañas a las
que llamamos perdón…

Decimos perdonar como quien
hace un favor…
Cuando en realidad solo tratamos
de tapar con un dedo el sol,
pues ocultamos nuestra verdadera
intención.

Que es la de buscar el momento
oportuno para ganar con creces
el desquite y gozarnos en la revancha.

Con devoción elevamos nuestra oración
y decimos: “Perdónanos, así como nosotros
perdonamos al que nos ofende”…
Sin darnos cuenta que ponemos la vara
de la medida con que seremos medidos.

Ya que si Dios perdonara de la forma
en que le pedimos hoy no nos
alumbraría mas el sol.

Pues como bien lo dice el viejo dicho:
El que ofende olvida y el ofendido aguarda,
convirtiéndonos en el guarda espada,
del ofensor para ver si acrecentamos
su deuda…

Pues no pocas veces cuando expresamos
“perdón” solo buscamos que el otro
baje la guardia para luego contra atacar.

Sin darnos cuenta que ese rencor
nos esclaviza y que solo perdonando
nos podemos liberar.

Sé que es tan fácil decirles a otros:
Perdona y olvida, cuando no es a
nosotros a quien nos sangra la herida.

Pero si hemos de todo corazón aprender
a perdonar…
Debemos de alzar nuestro mirar a esa cruz
y ver a Jesús que en medio de su suplicio,
al borde del precipicio…
Viendo a su madre sufrir con su último
aliento imploro y dio perdón.

Porque si algo quiso enseñarnos el Maestro,
es que la muestra más sublime del Amor
es el perdón…

Oxwell L’bu
Imagen: Internet

martes, 16 de noviembre de 2010

***Abandono***

***Abandono***


Se sumergió en las aguas
profundas del dolor,
en una total soledad.

Sintiendo que el mismo Dios
le da espalda y no le responde,
busco consuelo en la compañía
de sus amigos íntimos pero
estos estaban dormidos…

Golpeo una y otra vez a las
puertas del cielo y el mismo
no contesto…

Y mientras tanto experimento
una angustia que ganaba terreno,
sintió un pavor mortal que le
retorcía las entrañas.

Veía enfrente a él un desenlace
trágico y agónico que lo llevo
asentir una tristeza de muerte.

Y es que el camino del creyente
es una experiencia de fe…
es caminar sin seguridades
ni garantías…

Es dar ese salto al vacío confiando,
es decir y permitir ese ¡Agacé!
que dijo la Madre y que se torna
en un eco en los labios de Jesús
en Getsemaní…

Caminar en fe es imitar ese acto
absoluto y supremo de confianza
que tubo Jesús…El de abandonarse
en las manos del Padre


Oxwell
Foto: Internet