jueves, 21 de febrero de 2019

Un poeta en bicicleta...

El era un poeta en bicicleta,
un loco benigno, desahuciado
por la sociedad,
hasta que un día se enamoró.

Desde entonces lo señalan
de peligroso, porque sus versos
se revistieron con hermosas
melodías

Melodías de despiertan melancolías
que son altamente  adictivas,
canciones que son poemas
hechos canción, que se quedan
trinando en el corazón.

Pues junto a ella,
un cometa es su bicicleta
y las nubes la almohada,
donde ella sueña
y lo más peligroso,
es que la luna,
se ha quedado desvelada.
Oxwell L’bu copyrights 2019

***Inmunidad a la depresión***

***Inmunidad A La Depresión***
Tus besos me proveen ese antioxidante,
para dejar de envejecer…
Pues hacerte intensamente el amor,
es rejuvenecer.

Tus suaves caricias son como calmantes
para mi ansiedad …
Y tu presencia disipa mis preocupaciones,
es que tú me das paciones.

Tus palabras son aspirina para mis migrañas
y tus gestos asteroides para mi corazón,
ya que tu comprensión es la mas efectiva
medicina para la depresión.

Tu me has dado inmunidad ante esa enfermedad,
mujer te lo juro que es verdad…
porque basta sentir tu rose para que en todo
mi cuerpo circule la hormona de la felicidad.

Amándote recibo ese suero que genera
esa  inmunidad, endorfina a mi felicidad,
amarte es mi mayor verdad
y tu presencia mi mayor verdad.
Oxwell L’bu copyright2014

***El célibe***

***El Célibe***
Hoy quise escribirte una carta…
Una carta de esas que por su belleza,
aun que vaya a parar al cesto de basura,
en verdad nunca se tira porque sus letras,
porque sus frases tiene tal hermosura,
que quedan grabadas en el corazón…

Pero ante la inconsistencia de mis palabras,
que llegan al punto del olvido…
Pues he olvidado cómo conjugar los verbos,
ya  que el pasado es el presente y el presente
es un futuro pretérito in-concebido.

Por lo que decidí hacer gárgaras con las vocales,
luego me cepillé los dientes con las consonantes,
para ver si así escupía sentimientos en forma
de palabras…

Llevo casi tres horas tratando de escribir lo que
te quiero decir…
Pero no consigo escribir sigo sin concebir como iniciar,
esperando que un ángel se apiade de mi y venga
a besar mi frente…

De momento solo consigo contemplar esas escenas
que se repiten en mi mente en blanco una y otra vez,
poniendo mi mundo al revés.

Contemplo como desde el alba hasta el amanecer,
mis ojos eran centinelas nocturnos que exploraban
centímetro a centímetro la sensualidad de tu territorio.

Mis manos eran como niños descalzos que bañados
de ternura en forma sigilosa se perdían en tu belleza,
poniéndole amaras a mi torpeza para que en mí
desesperación por poseerte no despertaras.

Pues no quería perderme de ese eclipse donde
la imaginación y la pasión se pone en perfecta conjunción,
sin dejarle al amor otra salida que la de manifestarse mas
allá de los sentidos, mas allá de los latidos del corazón.

El cielo era un inmenso charco al que tú y yo evadíamos,
saltando de estrella en estrella y donde un cometa
era nuestra bicicleta…

Y así empapados de su eternidad nos perdíamos en el
universos donde los versos se escribían con caricias
y un beso era una canción…

Te besaba de los ojos a tu boca…
De la boca a tu vientre…
Hoy estoy aquí pensando en ti,
sabiendo que en este laberinto no
encontrare la salida…Al menos que
encuentre tu mano.

No buscare otros amores…
No buscare aventuras…
Seré célibe y penitente…
Pues me siento impotente…
Porque este amor es solo para ti.
Oxwell L'bu copyrights 2011

miércoles, 20 de febrero de 2019

Quiero decírtelo....

Mandaré al carajo a esta cobardia
y te diré lo que ayer no se atrevió
mi corazón...
Te diré que no me pidas, que te olvide
porque tú eres inolvidable,
que no me pidas tiempo,
porque ese siempre hace falta
y más aún cuando se profesa
un amor eterno...

Ya no estoy para tonterías...

-Yo ya no estoy para
tus cursilerías,
tus tonterías,
ni para tus escupidos
poemas de amor.

Y lo dejo allí con la
mano extendida,
con esa declaración
de amor fallida,
se fue sin voltearlo a ver,
porque si lo miraba,
sabía que nunca se iría.

***El color de un verso***

***La Voz De Un Verso***
Sentado en la mesa redonda,
donde no hay posición
de privilegio…
Donde no hay quien preside,
pues uno está allí para escuchar,
aun sin comprender.

Escuchar lo que solo algunos quieren
escuchar porque la arrogancia
les indica  a otros que ya lo escucharon…
Porque en este mundo es más
importante el que habla,
que el que escucha.

Y si nadie quiere escuchar,
¿Acaso habrá quien quiera
escuchar el silencio?
Ese silencio del que se nutre
el poeta…

Esos silencio que separan
las letras, las palabras…
Palabras que tiene doble filo
y que cuando penetran cortan
de tajo el pensamiento.

Para que aflore el sentimiento,
que va más allá de las palabras,
que las trasciende pero que aun así,
recurre a ellas para que lo expresen
de forma sublime.

¿Quién puede secuestrar las palabras?
Acaso existen recetas para escribir
un verso…
Acaso es un proceso mecánico
que se repite y se repite.

Para luego jugar al escondite,
con los buscan la inspiración…
Porque el verso más elocuente
es el más sencillo, ese que se
introduce como larva en el cerebro.

Porque no encuentra inspiración
el que la exige…
Si no el que con humildad la busca,
no para servirse de ella…
Si no para ser medio.

Un verso es…
Como el arco iris que se tiende
como puente en el horizonte,
es como un beso de una doncella
en la boca que te deja enamorado.

Y esto para que quede claro,
que quien escribe,
es solo un transcriptor,
que lee los labios del
verdadero autor.
Oxwell L’bu Copyright ©2012

martes, 19 de febrero de 2019

“La pluma y el mar”

“La pluma en el mar”
La gaviota volada al ras
de las olas, desafiando al mar,
pero sabía que de su suerte
no debía abusar.

Más de una vez perdió
más de una pluma,
que se desvaneció
en el fondo del mar.

Y aquella era una pluma,
una pluma muy singular,
una pluma que juntos a ella,
más de una vez voló.

Pero aquel día la pluma
del ala se despegó
y quedó a merced del viento
y se sintió libre como nunca,
libre para volar.

La Pluma se sentía volar,
se dejó por el viento llevar;
se sentía feliz, se sintió levitar,
que lejos estaba el mar.

Y la pluma volaba y volaba,
como los pensamientos,
como los suspiros que se
besan con la inspiración.

Hasta que un día
la pluma se empezó
a precipitar
y ella que nada podía hacer,
lucho y luego se dejo caer.

Y sintió el agua tibia
y cómo la sal se prendía
a ella,  ahora por sus aguas
se dejó llevar.

En poco tiempo aprendió
a navegar, pero no conocía
aún la tempestad, que es la
que mide la pericia de los
marineros.

Un día las aguas
se violentaron,
las olas como gigantes
crecieron y sus entreñas
se estremecieron.

Llego la noche
y sintió miedo a la obscurida,
pidió auxilio a la luna,
pero esta estaba embelesada
mirando a una estrella.

El mar poco a poco se calmó
y finalmente amaneció,
se sintió llena de esperanz.

Pero se dio cuenta,
que perdía su capacidad
de flotar y ahora no podía
volar.

Y justo cuando sentía
que se hundía,
vio a la gaviota en el
horizonte.

Pensó que está la venía
a rescatar y empezó a gritar,
pero las olas la hicieron callar,
y la gaviota sigo de largo.

La pluma aterrorizada,
sintió que se empezó a hundir,
sus lágrimas se disolvieron
en el mar y comprendió
que sola no puede volar.
Oxwell L’bu copyrights 2019