sábado, 23 de noviembre de 2024

“La hice poesía”

 “La hice poesía”

Desde que la vi, 

la deseé, no con ese 

deseo profano,

que en vano se siente 

en los genitales,

por instinto.


No, aquello era distinto,

como el vino tinto,

pues suave  y sutilmente,

la acaricié con la mirada

y la poesía brotó a raudales.


La besé con el pensamiento,

mis manos como mariposas, 

sobre volaron, todo su cuerpo.


Desabroche con versos, 

los botones de su blusa,

y su falda se deslizó 

al suelo, con mi anhelo.


La contemplé y la recorrí 

de norte a sur,

con una sola frase,

esa que se susurra 

al oído con un suspiro.


Luego esa prenda 

que sostiene y ciñe 

sus senos, al principio 

opuso resistencia,

pero los dedos 

de la impaciencia,

lo desabrocharon.


 Dejando al descubierto,

a los baluartes de su feminidad,

que son para el hombre,

desde que nace su felicidad.


Fue su ombligo,

mudo testigo,

de la pericia de una caricia,

que te tajó la despojo

de la prenda que guarda 

su intimidad.


En verdad! 

No existen palabras,

para describir, 

su universo

y sin embargo en su

vientre escribí el más 

sublime de mis versos.


Sin imaginar,

que de su vientre,

brotaría la más 

bella poesía.

Oxwell L’bu copyrights 2024

#poesía

Para el poeta…

 Para el poeta cada mujer que llega a su vida es motivo de sublime inspiración, porque cada mujer es como una canción a la vida… Porque cada suspiro es un verso, cada latido de su corazón una invitación al amor en todas sus formas.

Oxwell L’bu Copyright ©2013

viernes, 22 de noviembre de 2024

“Ensayos sin ensayar II”

 “Ensayos sin ensayar II”

El sol empezó a alumbrar y la vida no dejaba de pasar… Vi a una bella mujer, con rostro de rosa, aroma de primavera, la cual me atrevería a jurar, que apenas terminaba de rasgar la adolescencia. Yo la contemplé, pero ella ni siquiera noto mi presencia y no la culpo, pues siempre he tenido esa facilidad impetuosa de pasar desapercibido.

Me deje abrigar por el sol, entonces un extraño, tan extraño como yo, se sentó en la banca, que se yo, quizás para esperar a alguien. De repente entablamos conversación, me preguntó que si yo esperé a a alguien, a lo que le contesté: Realmente todos estamos en la sala de espera, a la espera de la que no desespera, porque tarde o temprano nos da alcance… Luego de esto, llegó ese alguien a quién esperaba y me quede en la banca, con mis monólogos interminables.

Pasó una pareja y en verdad me pareció que se querían y pensé: Ojalá! Nunca lleguen a ser como esos sepulcros blanqueados, que fingen ser felices, pero dentro de la casa que comparten se están pudriendo.

Cerré los ojos y aunque no necesito broncearme, me deje acariciar por los rayos del sol y  recordé el guacamol que deje en la mesa, pues para cuando regrese, si es que regresó ya se habría negreado. Otra mujer pasó a mi lado, pero esta llevaba un velo de tristeza, con el que cubría su rostro de mujer desvelada, que se yo, quizás abandonada.

Luego me quede preguntandome, que sería de aquella bella mujer con rostro de rosa, aroma de primavera y formas tan agraciadas y delicadas, como las de la luna en abril; sería acaso solo un bello pensamiento.

Dios santo! Que bello pensamiento…

Oxwell L’bu

Nos besamos…

 Nos besamos con un beso profundo, de esos que te arrebatan de este mundo y en un momento te hacen entrar al paraiso, con ese pase de permiso, que ganan los que se aman.

Oxwell L 'bu copyright 2017

Cierro los ojos…

 Cierro los ojos para contemplar lo que los ojos no saben mirar...Cuando la beso para ver el aura de su santidad, cuando siento ese aroma que me provoca o cuando acarició una piel y siento el alma vibrar.

Oxwell L'bu copyright 2017

jueves, 21 de noviembre de 2024

“Primer ensayo”

 “Primer ensayo”

( Contemplaciones)

No, no soy de los que viven encerrados pero si distraídos, por ese detalle, de que las musas siempre me andan susurrando, versos descuidados y chismes ignorados.

Verá usted, que como un lobo salí de mi guarida, a contemplar la vida, pero esas flores se atravesaron, sin saber lo que provocaron en mi… Y no miento cuando digo, que salí al encuentro con la vida, pues la vida para un hombre, siempre, siempre es una mujer.

Verá! Estaba en eso de la contemplación, cuando una mujer apareció y me miró, como si yo, fuera un bicho raro, sería quizás porque andaba sin celular. Luego otra de mediana edad(y estatura) pasó y empezó a hacer ascos, como si oliera a mierda, por lo que miré a mi alrededor, pero no vi nada… 

Estaba a punto de sacar, mi semanario de bolsillo(uno que guardó cuál reliquia) cuando vi a dos señoritas que sin deshojar margaritas, caminaban presurosas y sin temor a equivocarme, creo que una de ella andaba en su periodo y tuvo un accidente, porque llevaba el suéter arremangado a la cintura y quizás la otra criatura andaba en lo mismo, pues cuando las mujeres realmente son amigas, sincronizan sus relojes biológicos.

Yo seguía allí, con mi cara de loco benigno, cuando una mujer vestida de rojo pasó cerca y sentí el delicioso aroma de su perfume y pensé para mis adentros: A la de rojo me la cojo… Menos mal ella no adivino mis pensamientos.

Apuntó estaba de pararme y largarme, cuando una mujer de esas que levantan polvo al andar, en la misma banca se hizo lugar. Por un momento me sentí afortunado y casi me sale lo atrevido, pero en eso se apareció el novio y mi atrevimiento, no miento! Escondió la cabeza como una avestruz.

Luego escuché la voz de una mujer, que no paraba de hablar, por su celular, de esas que mueven las manos al hablar, pero más las nalgas al andar.

Créame que yo solo quería contemplar la vida, pero la vida se reía de mí, mirándome cuál soñador que se ha estrellado.

Oxwell L’bu

Todavía…

 Todavía, el viento suele llevar, la melodía eterna con la que solía cantar…

Todavía hay una luz brillando, un corazón suspirando al escuchar esas coplas apasionadas, que despiertan sueños de mariposas como las Adas.

Todavía, hay tiempo para más, porque nos queda su música en ese breve espacio en que se mudará.

Oxwell L’bu