sábado, 18 de abril de 2020

***El amor en tiempos del corona virus II***

***El amor en tiempos de corona virus Ii***
Estamos en una primavera,
que no parece primavera,
ha nevado y sin embargo,
los tulipanes siguen
estoicos perseverando,
como esperando,
junto a mi por ella.

Con lo que ella ama
los tulipanes,
solo espero que pueda
verlos, cuando florezcan,
serían un bello regalo,
para toda su entrega
y abnegación.

La he visto a travez
de un vidrio,
su bella cara marcada,
por las horas que pasa
con la mascarilla
y más que eso, por ver
tanto sufrimiento.

Para mi han sido
días de anhelos,
noches de desvelos,
preguntándome,
cómo estará...
Le podría marcar
al celular, pero no
quisiera que por un
descuido se fuera
a contagiar...

Solo espero que
cundo haya terminado
la cuarentena,
pueda abrazarla
y  decirle: mira en el jardín
quienes también
esperaron por ti.
Oxwell L’bu copyrights 2020
#pandemia
#cuarentena
#coronavirus
#covid19
#amorentiemposdelcoronavirus

“La borra de café con Mario Benedetti”

***La borra del café con Mario Benedetti ***
   (La hora del café)
Sin necesidad del verdugo despertador,
desperté, apenas se asomaba el sol, tímido
como indeciso de derretir la escarcha
de la nieve en plena primavera.

Estaba yo, no se si pensando, no se si soñando
solo en mi habitación azul, sin buscar fotos
no recuerdos del baúl, sino enfrentando
a la soledad... Pero mi transe fue interrumpido,
por un ruido forajido, que venía de la cocina.

Y allí estaba el, con la camisa arremanga,
sus tirantes del siglo pasado y una tasa
de café tostado, cuyo aroma corría
de habitación en habitación por la casa,
como queriendo convocar a las ausencias
y convertirlas en presencias.

Don Mario mirándome con sus ojos
de inocente, me dijo: -Veni sentate,
que es la borra del café,
querrás decir, la hora del café,
le repiqué, no, me dijo, te faltan
años para comprender.

Y qué haces aquí, en esta primavera
lúgubre, en esta ciudad en cuarentena,
en esta casa habitada por fantasmas
y aquí en la cocina, acaso no había
un lugar mejor. El contesto: uno va
a dónde lo llaman.

Y sabes que en esta excursión
hacia la muerte, uno siempre se está mudando
y en los pasillos de los sueños, a veces,
solo a veces, uno se topa con esos seres
inmortales, que con su humanidad te dejan
besos que duran para siempre.

Es lindo sentirse vivo y tener a alguien por testigo
y mucho mejor, si es un amigo y mejor aún
si es una amante que te conozca en esos momentos
de intensa entrega y pasión,
en los que uno se aferra a la vida,
sin importar si te deja una herida.

O acaso no has visto el cuerpo pendulante,
de una bella musa desnuda,
que no sabe si correr o entregarse,
porque de correr, se perderá para siempre
y si se entrega acabará siendo poesía,
que dejará de ser mía y pasa a ser,
del que la lee cuando suspira...

Mira por la ventana, me dice, yo me asomo,
que vez, me cuestiona, un día gris, con el
matiz de un invierno que no se quiere despedir,
yo en cambio me dice: - veo un cielo azul, poblado
de escaleras, porque eso son las nubes,
escaleras para traernos al cielo.

Sabes que el amor, es la más dulce medicina
y también la más amarga, pero la culpa es de uno,
por no enamorar, con la misma insistencia y
con esa infinita paciencia, con que uno se enamora.

Pero uno lo comprende, cuando ya han pasados
los años y uno va de mudanza en mudanza
y en ese guardar y sacar, uno se enfrenta al espejo y cae en la cuenta no de que se ha puesto viejo, porque aún los viejos se enamoran, sino que ha perdido la ilusión en la mirada.

Maestro y porque habla tanto de mudanzas,
es que acaso, no lo has entendido,
que desde que naciste te estás mudando
y aún en la muerte hay mudanzas,
unos se vuelven ángeles otros fantasmas;
algunos purgan amores imposibles,
otros se queman en el fuego de ese
amor que recuerdan.

Pero la vida es como el café,
aromática y deliciosa,
con azúcar o sin azúcar,
con crema o sin crema,
pero una vez consumida tu taza,
solo queda la burra del café,
que servirá para abonar la tierra.
Oxwell L’bu copyrights 2020
(Con frases de Mario Benedetti)

viernes, 17 de abril de 2020

Si alguna vez...

Si alguna vez ame,
si alguna vez,
todo, todotito  yo me entregue
y como un niño confíe,
fue por ti...

Si alguna vez, se me vió
haciendo tonterías,
fueron esas cosas mías,
pretendiendo llamar
tu atención, es que ya
te habías adueñado mi corazón,
solo tú no lo sabías...

Uno se cree...

Uno se cree, que ha escrito algo hermoso,
hasta que llega una mariposa
y extiende sus alas y muestra,
lo majestuoso de sus alas,
que pueden volar y tocar el cielo.

Suspiros...




***El amor en tiempos del coronavirus***

***El amor en tiempos del corona virus***
Apenas la conocía,
pero mi corazón insistía
y un día sin dudarlo,
la aborde, ella vestida
de blanco impecable
y yo de azul con celeste.

Ella, quizás sin saberlo
ya me había flechado,
aunque en el tren,
no conseguía sentarme
a su lado.

Ambos regresábamos
de trabajar, a la misma hora
con el reloj sincronizado;
yo me baja antes que ella,
pero con tal de verla
un poco más, daba la vuelta
en la ruta del tren.

Es que en verdad,
ella es preciosa
y saben una cosa,
por ella cualquier esfuerzo,
no es nada, con tal de verla
cunado anda apurada.

Hasta que un día,
el cielo se acordó de mí
y propició el pretexto,
para abordarla,
sin espantarla.

Oportunidad que pese
a mis torpezas no desaproveche,
porque el amor llega así,
solo una vez, poniendo
nuestro mundo al revés.

Fuimos amigos,
más que amigos, cómplices
y socios del mismo destino,
hasta que un día,
deje a un lado, mi cobardía
y la bese.

Desde ese día,
mi vida gira en torno a ella,
porque ella es la estrella,
al atardecer y mi sol
al amanecer.

Hasta que vino la pandemia
y ha nuestra relación,
le empezó a dar anemia;
no, no por falta de sentimientos,
sino por eso del distanciamiento
social, que llega a ser también emocional.

Ella cada día, está en el frente
de batalla, tratando de ganarle
batallas a la muerte;
yo la veo exhausta y cansada,
pero su espíritu es inquebrantable.

Mi admiración hacia ella,
ha aumentado y mi amor
más aún...
Pero mira que es difícil manejar
esta situación,
verla a la distancia,
sin poderla abraza
y menos besar,
porque de ese virus
desalmado,
no me quieres contagiar.

Yo sabré esperar,
por ahora la acariciaré
con la mirada y le haré
sentir qué hay alguien
que la está esperando,
sin importar hasta cuándo.
Oxwell L’bu copyrights 2010
#amorentiemposdelcoronavirus
#cuarentena
#coronavirus
#pamdemia

***El aroma del café I***

***El aroma del café I***
Sabrá usted, que cuando
el susodicho pone la
cabeza en la almohada,
se queda profundamente
dormido y al muy forajido
le cuesta madrugar.

Pero esa mañana
en plena cuarentena,
cuando no hay pena
de ir trabajar,
pues la preocupación,
son las cuentas por pagar,
que se empiezan a acumular.

Pero sentí ese aroma a café
y me levanté,
y quien me puede juzgar,
si el aroma del café por
la mañana, es como el
aroma de una mujer,
Irresistible!

Así que sonámbulo,
salí de la habitación,
con uno que otro tropezón;
Lo juró! Solo fui por un café,
pero la vi, ella estaba allí,
como un ángel matutino
y yo como felino,
queriendo sin querer,
sentirme cerca de ese
monumento de mujer.

Ella me miro y sonrió,
me ofreció café de su taza
y yo lo quería de sus labios;
ella pareció adivinar,
que con la mirada,
la empezaba a desnudar.

Sorbito a sorbito,
lo deguste, tenía el sabor,
de la dulzura de su boca,
que me provoca,
quererla besar.

Es que el aroma del café,
es intenso y penetrante,
como el aroma de una dama,
cuando vibra, cuando ama...
Que se vuelve casi un vició.

El café en la tasa se terminó
y fue la excusa perfecta,
para verla caminar en línea recta
y que se quedaran atrapados mis sentidos,
en los pliegues de su piel,
mientras me prepara otra tasa de café.
Oxwell L’bu copyrights 2020