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viernes, 29 de abril de 2011

***El Siervo de Dios***


***El Siervo de Dios***

Decimos ser siervos mas exigimos
ser tratado como reyes…
Nos gusta figurar y que los spots
de las luces realcen nuestros
actos de caridad.

Nos gusta despertar admiración,
decimos ser servidores más nos
servimos con la cuchara grande.

Es nuestra miopía la que nos hace
zancadilla a cada instante;
es nuestra sordera la que nos hace
poner las manos en la hoguera.

Ya que nuestro altruismo nos es mas
que un canibalismo disfrazado,
que alimentar nuestro propio ego.

Pero hay hombres que brillan con
propia luz, esa de la que hablo Jesús,
cuando dijo que una lámpara no
se puede ocultar…

Porque eso fuiste vos y lo seguís siendo,
ya que trabajaste en silencio para que
otros descansarán …
Ofrendaste tu desvelo para que otros
durmieran y pudieran soñar,

Escribiste con tus huellas la enciclopedia
de una vida merecedora de imitar,
porque siempre estuvo impregnada
de propósito y sentido.

Ya que fue el servir tu vocación,
la cual luego de orar siempre te
puso en acción hasta el último suspiro.

Y nos enseñaste que el dolor muchas
veces irrumpe en nuestras vidas,
para despertarnos y que se manifieste
el coraje y nobleza de nuestro corazón.

Ya que la Grandeza de un hombre,
yace en sus hechos más que en sus palabras…
Sobre todo en aquellos sencillos y llenos
de nobleza que no capto la cámara mas no
pasaron desapercibidos a la mirada de Dios.

Oxwell L’bu
Imagen: Internet

lunes, 25 de abril de 2011

***Dignidad Ante el Dolor***


***Dignidad Ante el Dolor***

El espíritu está dispuesto
pero el carácter se acobarda
y la carne es débil y sucumbe.

Quien no quisiera en todo momento
mostrar esa fortaleza de los días floridos,
quien no quisiera ser como el roble ,
que aun en medio de la tormenta
se mantiene firme…

O ser como el acero que aun oxidado
y corroído muestras su dureza,
o como el volcán que parece dormido,
pero cuando ronca hace que la tierra
se estremezca…

“Dignidad ante el dolor” fueron las ultimas
letras que escribiste mientras caminabas,
en medio del umbral de tu pasión en esa
Vía dolorosa.

Pudiste haberte confinado en tu habitación
y clausurado las puertas para que nadie
fuera testigo de tus dolencias.

Pero en vez de eso nos mostraste que un hombre
cobra una estatura enorme cuando se permite
mostrarse dolido y molido pero nunca vencido…

Porque ese fe que en los días de guerra te sostuvo,
esa que con el mundo compartiste la mantuviste intacta
y aun mas fortalecida cuando la enfermedad te daba envestida
tras envestida.

Nos enseñaste que no es la estéril lastima la que un hombre
en esos momentos necesita si no esa compasión que
mueve al corazón y nos hace mas humanos.

Que la Misericordia no es una palabra vacía,
que es la vía por donde pasan los sentimientos
más nobles del hombre.

Que la dignidad no es lo mismo que el orgullo,
que la caridad no es una limosna si no la entrega
de aquello que queremos para nosotros mismos.

“Juan Pablo II te quiere todo el mundo”
Y hoy que has vuelto a la casa del padre…
Hoy que sos el cayado en las manos del pastor,
muéstranos ese rostro que es AMOR.

Oxwell L’bu
Imagen: Internet