sábado, 20 de julio de 2019

El amor...

Hay amores cuya esencia es la eternidad,
existieron desde siempre y nunca dejan de existir...
Trascienden el tiempo y la distancia, no buscan
aprobación alguna, ni permisos para existir, porque
siempre han existido.

Hay amores cuya naturaleza trascienden lo natural,
porque lo natural conoce una muerte, que el verdadero amor nunca conocerá...
Porque el amor tiene ese aliento divino, que se mete hasta el último rincón del alma, que rebasa al corazón y más que darle una ilusión, le da más que una razón para latir.

Si es tan efímera nuestra existencia, de que carajos, sirve existir, sin haber amado, si sentirse arrebato por eso que es algo más que un sentimiento.  Si nuestro paso por la vida es un abrir y cerrar de ojos, que sentido tiene vivir, sino es para amar.

Por eso solo quien ha amado, puede ser testigo en la eternidad del amor, ese amor que no se puede explicar, qué no se puede razonar y menos aún coartar, porque el amor es libre, en su expresión y es la fuerza suprema que mueve al corazón.

Solo quien amada, mas allá de sus intereses, más allá de si mismo, puede saber, que en el no hay egoísmo y que los celos no son una manifestación del amor, porque el amor no es una enfermedad, es la salud del alma.

Hay tanto que se puede decir del amor, pero es redundar, pues solo quien ha amado con esa intensidad, sabe que el amor es la mayor libertad a la que hombre alguno puede aspirar.
Oxwell L’bu copyrights 2019

viernes, 19 de julio de 2019

Quise...

Quise tener palabras tiernas, para susurrártelas al oído…Quise decirte cosas sublimes para tocar tu alma… Quise tener expresiones elocuentes para hacerte sentir especial, quise encontrar las frases más tiernas para acariciar tus anhelos… Quise sobre todo que mi verdad fuera la luz de tu anochecer, quise hacerte estremecer con palabras románticas… Pero cuando te tengo frente a mí las palabras no salen y mis frases ensayadas son muletas en el piso, será que la vida quiso, que la palabras más tierna, más romántica fuera tu nombre, pues al pronunciarlo siento que toco el mismo cielo con las manos.
Oxwell L’bu Copyright ©2013

Es pensamiento recurrente

Tú eres ese pensamiento recurrente que se instala en mi mente y al llegar al corazón, me embriaga de esa sublimé obsecion de querer llegar a ti. ..Porque no es posible que la distancia reprima a un sentimiento y el tiempo se confabule para negarme ese momento que ha sido escrito con el brillo de las estrellas...Pues el amor no se fundamenta en decir cosas bellas, esas nacen cuando mi corazón te siente tan serca de mi....
Oxwell L’bu Copyright © 2016

***Apenas ayer***

***Apenas ayer…***
Apenas ayer…
Quizás vivía en un mundo,
que no existía,
algo parecido a una utopía,
no lo sé.

Pero mis sufrimientos se resumían,
en una caída o un raspón,
un leve coraje sin razón,
 a la chiquilla que no me hacía caso
y me había robado el corazón.

El tiempo era mi aliado,
de la vida vivía enamorado,
tenía la sonrisa a flor de piel,
y mis recuerdo eran como
cucharadas de miel.


Mis sueños no estaban en el futuro,
las oportunidades no eran un muro,
en el pasado no vivía interesado,
ya que tenía un presente,
que ocupaba toda mi mente.

La felicidad no era algo,
efímero y pasajero…
No era una meta por alcanzar
sino un fiel acompañante
en el camino.

No encubaba enojos,
para crear rencores;
lo más bello de este jardín,
que es la vida eran las flores,
con sus aromas y colores.

Apenas ayer…
El vino más delicioso,
era un beso de mujer,
a la que me bastaba su mirada,
para hacerme enloquecer.

Apenas ayer…
No pensaba, ni sentía como hoy,
es por eso que preciso urgentemente,
hacer un alto en el camino para
reencontrarme con quien perdí ayer.
Oxwell L’bu Copyright ©2012

jueves, 18 de julio de 2019

***El pianista**+

***El Pianista***
La música siempre ha sido su pasión,
por eso fue que durante años estudio 
con entrega y devoción,
aprendió de notas y pentagramas
y después estudio composición.

Interpretaba con maestría varios instrumentos,
pero su preferido siempre fue el piano,
porque se le asemejaba al cuerpo de una dama.

Siempre quiso  escribir algo sublime, algo magistral,
pero siempre a punto de escribir  viendo desde el vitral,
la inspiración se arrojaba por la  ventana.

Fueron muchas noches de desvelo escuchando el silencio,
fueron muchas hojas de papel tapizando el suelo de la habitación.
pero había en su alma algo que le inhibía la inspiración.

Hasta que un día… En medio de los ruidos del día,
De los cantos de la naturaleza y de tantas cosas que
aun careciendo de belleza inspiran…

Alguien llego y con la ternura de un ángel lo invito
a deslizar sus dedos sobre esa única tecla que emite
sonidos de vida y gemidos de eternidad.

Y así deslizando sus dedos por su espalda poco a poco
fue naciendo aquella bella melodía que siempre busco,
esa nota que siempre intuyo pero nunca supo cómo 
empezar a escribir…

Sin darse cuenta sus dedos la recorrían de forma magistral,
aquello tenía el drama de una obra teatral…
Y una musicalización que revolucionaba sus conceptos musicales
que ahora a raudales le inundaban el alma.

Aquella melodía cual si fuera un perfume se fue impregnando
hasta en los últimos rincones de su alma…
Le despertaba pasión y a la vez una calma que 
lo inundaba de una paz que hasta ayer desconocía…
Y desde aquel día al pianista no le interesa nada
que no sea escuchar el tema de su amada.    
 Oxwell L’bu

“El coleccionista de canciones “

“El Coleccionista de Canciones”
(De la sinestesia a la creación)
En medio de los sonidos inefables del silencio, una constelación de colores y aromas se confabulan  y  van viajando con el viento, de cornisa en cornisa, tocando de puerta en puerta, colándose por las ventanas, paro nadie los escucha, nadie los reclama…

Veía con qué facilidad las aves emprendan el vuelo y se preguntaba el porqué a los humanos Dios le negó las alas, pero a cambio les dio la imaginación para volar de lugar en lugar, para inventarse incluso mundos inexistentes que gravitan en sus mentes.  Para  Miguel Alejandro, al igual que para muchos niños de su edad los juegos eran una cosa seria, esa carencia de juguetes se trocaba en una bendición que hacia levitar a su imaginación y la inclinaba a la invención de historias recurrentes que gravitaban en su mente. Historias en las que los principales protagonistas eran esos toscos juguetes, figuritas de arcilla de todas formas y tamaños, desde criaturas que evocaban a los dinosaurios, hasta personajes de desconocidas galaxias…

Cuando los asuntos de la escuela empezaron a reclamar su atención y sus energías, la imaginación se negaba a quedar a un lado, como si fuera una prenda vieja que ya no talla la cintura o que ha sido superada por la estatura.  Tuvo grandes dificultades para aprender a leer y  escribir era como una tortura que no quería repetir.  Dado que era un zurdo obligado a escribir con la mano derecha y cuando “El problema” de su falta de avance fue identificado, ya él con todo lo que tenía que ver con  la escuela se había peleado.  Pero aprender a leer  le habría abierto ventanas a mundos donde las letras eran las autopistas donde su imaginación encontró nuevos horizontes. Sus primeras composiciones arrancaban ovaciones que eran acalladas por su mala ortografía.  Poco a poco la escuela dejo de ser fuente de penas y dificultades, pues le gustaba los libros de historia y los números no eran más que colores en franca competencia.

Cuando le llego la adolescencia, las primeras ilusiones tocaron a su puerta, la música lo empezó a seducir, hasta  un día llevarlo a escribir aquella primera canción a la cual no le puso mayor atención, ya que pensaba que aquello era algo que cualquiera podía hacer, sin alcanzar a comprender que las musas son damas esquivas que no bastaba con tener una sensibilidad excepcional para atraerlas cual si fueran abejas al panal.

Solía cambiarle la letra a las canciones que se escuchaban en la radio, pero aquello solo eran ensayos furtivos quelas musas fraguaban en su mente.  Se constituyo en el escribano de sus amigos, los cuales sorteaban suerte para que de su pluma brotaran palabras angelicales  que transmutaban amistades en noviazgos permanentes. Pero las musas suelen ser insistentes y en medio de ecuaciones, teoremas y cálculos complicados, le planteaban algoritmos  que se mesclaban con frases y ritmos, lo cual demostraba que las musas para la inspiración, no conocen de esquemas.

Le sorprendía que para él, la luz que emiten las luciérnagas siempre han sido de color azul o que de vez en vez un aroma pudiera  hacer en su mente un sin fin de evocaciones desde frases sin conexión, hasta recuerdos de cosas que nunca se han vivido. Otras veces cual si fuera vidente en los sueños de un adolecente, se sorprendía escribiendo en pedazos de papel o de cartón  versos inconclusos o mensajes que en un inicio no entendía.

No importaba que estuviera haciendo, viendo televisión, jugando un partido de futbol, en el cine o en un restaurante en un instante los versos invadían su mente.  Pero escribir canciones era otra cosa.  Todo empezaba con una suave briza que besaba su piel que luego evocaba un color, un aroma o una imagen, que poco a poco iba como silbándole una melodía que iba siendo sustituido por el sonido de un piano, un violín, una flauta o una voz que emanaba de su interior y lo ponía a silbar, luego escuchaba la orquesta completa, como si estuviera escuchándolo a través de una frecuencia de radio de la cual, era él, el único receptor. Desde niño las escucho pero lo dejaba pasar pensando que era una canción que había escuchado en la radio, hasta que un día jugando a adivinar canciones con un grupo de amigos, les cantaba pedazos de canciones que se le ocurrían, que lógicamente nadie alcanzaba a adivinar, lo cual dejo al descubierto un talento que yacía enterrado en el jardín de sus secretos.

Al hacerse consiente de aquella posibilidad de poder escribir canciones y de los versos que revoloteaban como mariposas en su mente, empezó a llevar consigo una libreta y una pluma, para capturar  en tinta  y papel música sin partitura y versos sin poesía.  Ya que no se le pasa un solo día, sin que las musas lo vengan a sorprender, pues no se toman vacaciones, ni conocen de horarios, ni de calendarios…

Escribir un poema, una canción, es para él, una experiencia orgásmica que lo lanza por un momento fuera de este mundo, luego regresa como un vagabundo casi inconsciente de lo que escribió… No son voces cual si fueran fantasmas esquizofrénicos que le hablaran, es una experiencia, que no sabe decir si es divina o extrahumana que se apodera de su alma, estremeciendo sus sentidos y haciendo que sus latidos, se tronquen en gemidos que junto a la naturaleza alaban al creador…No pocas veces ha tenido que descifrar sus manuscritos, pues los versos los ha escrito como vistos en un espejo.  No pocas veces se le ha visto corriendo con urgencia en busca de papel, como si fuera alguien que no aguanta las ganas de ir al baño, para dejar las cosas plasmadas en papel que por su naturaleza no pueden ser confiadas a la memoria.  Quizás lo suyo sea solo una traída historia, de muchos que tiene esta híper tendencia que angustia a la paciencia y te deja en estados de inconsciencia por unos minutos y te envía a un mundo celestial, donde los ángeles no son seres extraños, donde el tiempo y los años  carecen de sentido, donde cada latido del corazón le hacen recordar que sigue anclado a este mundo. Continúa siendo gran amigo del papel aunque se apoya en la tecnología, dado que el duende del tiempo últimamente ha dado por orinarse en las hojas de papel que guarda en el cajón de sus desvelos. Se dio cuenta que hay palabras que la boca no las puede contener, porque tienen sus propias  alas…
Oxwell L’bu copyrights 2011

***Incoherencias***

***Incoherencias***
La luna vio su reflejo en el mar
y le dio por nadar...
Se sumergió y consiguió,
crear un eclipse de mar.

Hay algunos que juran
que se ahogó,
porque desde hace varias
noches no apareció.

Pero yo juro que no,
yo la vi transformarse
en una bella sirena,
que llora de ,la pena.
la pena de no poder
volver a besar,
a aquel que náufrago
en sus brazos.

Aquel que se sumergió
en su vientre..
Y como espada en la roca
se clavó en su mente.
fue tanto su llanto,
que se transformo,
en un aguacero,
donde cada gota
es un ¡Te quiero!.

El aguacero se transformó
en un temporal,
que provocó que el río
de sus sentimientos,
se desbordara.

Ella lloraba aún su pena,
cuando escucha una voz
que del cielo la llamó;
entonces unos brazos
la tomaron.

Y escaló por escalón
la subieron por el aco iris,
ella se quedó dormida
y al despertar se vio,
envuelta en un vestido blanco.

Nunca mas volvió a ser sirena
y nadie supo de su pena,
porque se transformó en musa,
que cuando está en luna llena,
transforma a un simple mortal,
en poeta.
Oxwell L'Bu copyright 2015