domingo, 8 de septiembre de 2019

***Delirium tremens***

***Delirium Tremens***
Su corazón delira,
trinando gritos en el silencio,
su alma ha perdido la calma
y su mente es un torbellino,
de confusos pensamientos.

En el desierto de su soledad,
ve espejismos…
En el ocaso de su pubertad,
siente emociones sin comer
ostiones…

Desde aquel día en que conoció
a esa musa…
Se armo tremenda escaramuza,
entre sus sentimientos y razonamientos,
ya que el amor no es lógico,

Ni responde a los planes sobre
la agenda…
Ya que sus sentimientos hoy por hoy,
van ganado la batalla  desde el corazón,
hasta el último rincón.

Su conducta le parece incoherente,
con los razonamientos de su mente
y se ve temblando de la emoción,
con espasmos  y suspiros inefables,
ante un gesto amable.

Con tanto asunto por atender,
no hay lógica que lo venga a socorrer,
ante la locura que le provoca esa mujer,
que le ha venido la hoguera a encender,
sin que él lo logre comprender.

Sus hormonas son como canchinflines
que explotan sin volar…
Ya que sin proponérselo ni imaginarlo,
se ha venido a enamorar,
de una mujer que no alcanza a comprender.

Si entenderla no puede…
Abstenerse de ella le es imposible,
ya que esa mujer tiene el vino de su vida
en sus tiernos labios de miel…
Y sin ella todo le sabe a hiel.

No sabe si su delirio es de vida o muerte,
solo sabe que es más que por buena suerte,
que ella se hay cruzado en su camino
y haya cambiado su destino.
Oxwell L’bu Copyright ©2012

Es tu cintura...

Es tu cintura ese resbaladero, por donde alegremente mis manos cual si fueran niños,  se dejan resbalar, para llegar a ese lugar que me ha hecho soñar y hoy me hace levitar. .. Por que en el candor de tu amor descubrí que la gloria tiene nombre de mujer.
Oxwell L'Bu copyright 2014

I usted...

Si usted conociera a este susodicho, sabría que no escribe por capricho....Ni le preguntaria, de cual fumo o a que árbol se trepó... Si usted conociera a la soledad como él,  no le preguntaría por.la musa, pues se fue de capiusa... Porque la inspiración se hace esquiva, cuado ve que uno se rasca la barriga, por eso, ese susodicho va por la vida,  como un Quijote sin  vigote, nI Dulcinea y ha Sancho Panza le dio por correr maratones haber si así le da pena a los guebones. ..
Oxwell L'Bu copyright 2015

Esa flor, no la sembré yo...

Esa flor no la sembré yo, fue un dádiva del cielo...La encontré en medio de mis soledades, pequeña y frágil,  sencilla como la hierva, era una flor solitaria entre la maleza silvestre. No fui yo quien la sembró, pero si quién la cuido, la reguere con ternura, la cuide con amor, pues esa flor era un diamante, un diamante que nadie miro, ya la puli hasta que brillo como un estrella.
Oxwell L’bu Copyright © 2017

sábado, 7 de septiembre de 2019

El reloj no para...

Tic tac, tic tac, tic tac el reloj no para, su paso constante e imparable avanza como un huracán… Yo quisiera detenerlo pero no puedo, mientras las letras son como duendes gravitando en mi mente, bailando melodías que nunca he escuchado en la radio para formar frases y versos inefables, que muchas veces no consigo transcribir… Al verme en este afán, la luna prefiere irse a dormir, yo la llamo, yo la imploro, pero ella duerme acurrucada al sol, mientras que a mí me congela el frio de ese tempano de hielo en el que muchas veces se transforma la soledad.
Copyright ©2013Oxwell L’bu

Tus manos...

Tus manos tejen el manto de estrellas que se tiende en mis noches de desvelo, en los que mi pluma besa al tintero para escribirte versos cargados de ¡Te quieros! Que me desborda el corazón… Son tus manos las que cultivan las flores en esos jardines de perpetuas primaveras cuyos aromas atraen a la mariposa que graciosa se pasea en el Edén.  Eres tú, mi niña enamorada, la que besa mi frente  con esos vientos de libertad que impulsan al Quetzal a ese vuelo que va mas allá de donde llega el águila real...Eres tu mi GuateMaya vestida de güipil de abril con la belleza de una Monja Blanca, eres tú con esos ojos llenos de paisaje, llevando en tu perraje la esperanza que arrullas con cantos inefables, eres tú la que provoca esos suspiros así como ese “Tristeza Pueblerina” cuando te siento lejos.
Oxwell L’bu Copyright ©2012

viernes, 6 de septiembre de 2019

Yo le daba besos...

Yo le daba besos...
Apenas y me acercaba
y ella ya cerraba,
sus bellos ojos
y abría su corazón...

Yo le daba besos
que le estremecían
el alma y la dejaban
temblando.

Yo le daba besos
que la dejaban sin aliento
y en un momento,
tocábamos el cielo.

Yo le daba besos,
besos irrepetibles,
por nadie la ha
besado como yo.

Yo le daba besos,
que eran un reflejo
de sus besos,
pues nuestros corazones,
estaban en perfecta sintonía.

Yo le daba besos,
de esos que lo dejan
a uno para siempre marcado,
besos con sabor a eternidad.

Yo le daba besos,
de esos que te cambian
la vida, de esos que son capaces
de curar cualquier herida.

Yo le daba besos
de la misma forma
que ella me los daba...
Oxwell L’bu copyrights 2019