jueves, 18 de julio de 2019

“El coleccionista de canciones “

“El Coleccionista de Canciones”
(De la sinestesia a la creación)
En medio de los sonidos inefables del silencio, una constelación de colores y aromas se confabulan  y  van viajando con el viento, de cornisa en cornisa, tocando de puerta en puerta, colándose por las ventanas, paro nadie los escucha, nadie los reclama…

Veía con qué facilidad las aves emprendan el vuelo y se preguntaba el porqué a los humanos Dios le negó las alas, pero a cambio les dio la imaginación para volar de lugar en lugar, para inventarse incluso mundos inexistentes que gravitan en sus mentes.  Para  Miguel Alejandro, al igual que para muchos niños de su edad los juegos eran una cosa seria, esa carencia de juguetes se trocaba en una bendición que hacia levitar a su imaginación y la inclinaba a la invención de historias recurrentes que gravitaban en su mente. Historias en las que los principales protagonistas eran esos toscos juguetes, figuritas de arcilla de todas formas y tamaños, desde criaturas que evocaban a los dinosaurios, hasta personajes de desconocidas galaxias…

Cuando los asuntos de la escuela empezaron a reclamar su atención y sus energías, la imaginación se negaba a quedar a un lado, como si fuera una prenda vieja que ya no talla la cintura o que ha sido superada por la estatura.  Tuvo grandes dificultades para aprender a leer y  escribir era como una tortura que no quería repetir.  Dado que era un zurdo obligado a escribir con la mano derecha y cuando “El problema” de su falta de avance fue identificado, ya él con todo lo que tenía que ver con  la escuela se había peleado.  Pero aprender a leer  le habría abierto ventanas a mundos donde las letras eran las autopistas donde su imaginación encontró nuevos horizontes. Sus primeras composiciones arrancaban ovaciones que eran acalladas por su mala ortografía.  Poco a poco la escuela dejo de ser fuente de penas y dificultades, pues le gustaba los libros de historia y los números no eran más que colores en franca competencia.

Cuando le llego la adolescencia, las primeras ilusiones tocaron a su puerta, la música lo empezó a seducir, hasta  un día llevarlo a escribir aquella primera canción a la cual no le puso mayor atención, ya que pensaba que aquello era algo que cualquiera podía hacer, sin alcanzar a comprender que las musas son damas esquivas que no bastaba con tener una sensibilidad excepcional para atraerlas cual si fueran abejas al panal.

Solía cambiarle la letra a las canciones que se escuchaban en la radio, pero aquello solo eran ensayos furtivos quelas musas fraguaban en su mente.  Se constituyo en el escribano de sus amigos, los cuales sorteaban suerte para que de su pluma brotaran palabras angelicales  que transmutaban amistades en noviazgos permanentes. Pero las musas suelen ser insistentes y en medio de ecuaciones, teoremas y cálculos complicados, le planteaban algoritmos  que se mesclaban con frases y ritmos, lo cual demostraba que las musas para la inspiración, no conocen de esquemas.

Le sorprendía que para él, la luz que emiten las luciérnagas siempre han sido de color azul o que de vez en vez un aroma pudiera  hacer en su mente un sin fin de evocaciones desde frases sin conexión, hasta recuerdos de cosas que nunca se han vivido. Otras veces cual si fuera vidente en los sueños de un adolecente, se sorprendía escribiendo en pedazos de papel o de cartón  versos inconclusos o mensajes que en un inicio no entendía.

No importaba que estuviera haciendo, viendo televisión, jugando un partido de futbol, en el cine o en un restaurante en un instante los versos invadían su mente.  Pero escribir canciones era otra cosa.  Todo empezaba con una suave briza que besaba su piel que luego evocaba un color, un aroma o una imagen, que poco a poco iba como silbándole una melodía que iba siendo sustituido por el sonido de un piano, un violín, una flauta o una voz que emanaba de su interior y lo ponía a silbar, luego escuchaba la orquesta completa, como si estuviera escuchándolo a través de una frecuencia de radio de la cual, era él, el único receptor. Desde niño las escucho pero lo dejaba pasar pensando que era una canción que había escuchado en la radio, hasta que un día jugando a adivinar canciones con un grupo de amigos, les cantaba pedazos de canciones que se le ocurrían, que lógicamente nadie alcanzaba a adivinar, lo cual dejo al descubierto un talento que yacía enterrado en el jardín de sus secretos.

Al hacerse consiente de aquella posibilidad de poder escribir canciones y de los versos que revoloteaban como mariposas en su mente, empezó a llevar consigo una libreta y una pluma, para capturar  en tinta  y papel música sin partitura y versos sin poesía.  Ya que no se le pasa un solo día, sin que las musas lo vengan a sorprender, pues no se toman vacaciones, ni conocen de horarios, ni de calendarios…

Escribir un poema, una canción, es para él, una experiencia orgásmica que lo lanza por un momento fuera de este mundo, luego regresa como un vagabundo casi inconsciente de lo que escribió… No son voces cual si fueran fantasmas esquizofrénicos que le hablaran, es una experiencia, que no sabe decir si es divina o extrahumana que se apodera de su alma, estremeciendo sus sentidos y haciendo que sus latidos, se tronquen en gemidos que junto a la naturaleza alaban al creador…No pocas veces ha tenido que descifrar sus manuscritos, pues los versos los ha escrito como vistos en un espejo.  No pocas veces se le ha visto corriendo con urgencia en busca de papel, como si fuera alguien que no aguanta las ganas de ir al baño, para dejar las cosas plasmadas en papel que por su naturaleza no pueden ser confiadas a la memoria.  Quizás lo suyo sea solo una traída historia, de muchos que tiene esta híper tendencia que angustia a la paciencia y te deja en estados de inconsciencia por unos minutos y te envía a un mundo celestial, donde los ángeles no son seres extraños, donde el tiempo y los años  carecen de sentido, donde cada latido del corazón le hacen recordar que sigue anclado a este mundo. Continúa siendo gran amigo del papel aunque se apoya en la tecnología, dado que el duende del tiempo últimamente ha dado por orinarse en las hojas de papel que guarda en el cajón de sus desvelos. Se dio cuenta que hay palabras que la boca no las puede contener, porque tienen sus propias  alas…
Oxwell L’bu copyrights 2011

***Incoherencias***

***Incoherencias***
La luna vio su reflejo en el mar
y le dio por nadar...
Se sumergió y consiguió,
crear un eclipse de mar.

Hay algunos que juran
que se ahogó,
porque desde hace varias
noches no apareció.

Pero yo juro que no,
yo la vi transformarse
en una bella sirena,
que llora de ,la pena.
la pena de no poder
volver a besar,
a aquel que náufrago
en sus brazos.

Aquel que se sumergió
en su vientre..
Y como espada en la roca
se clavó en su mente.
fue tanto su llanto,
que se transformo,
en un aguacero,
donde cada gota
es un ¡Te quiero!.

El aguacero se transformó
en un temporal,
que provocó que el río
de sus sentimientos,
se desbordara.

Ella lloraba aún su pena,
cuando escucha una voz
que del cielo la llamó;
entonces unos brazos
la tomaron.

Y escaló por escalón
la subieron por el aco iris,
ella se quedó dormida
y al despertar se vio,
envuelta en un vestido blanco.

Nunca mas volvió a ser sirena
y nadie supo de su pena,
porque se transformó en musa,
que cuando está en luna llena,
transforma a un simple mortal,
en poeta.
Oxwell L'Bu copyright 2015

miércoles, 17 de julio de 2019

***Versos extraviados***

***Versos Extraviados***
Una estrella cayó en el mar,
yo me apresure a bucear,
para encontrarla…
Me sumergí en lo más profundo,
pero no la pude encontrar.

Luego vi, que de la luna
solo quedaba un cuarto menguante
y la quise bajar para hacerte
un collar y con el resto una diadema.

Pero trepando hasta el cielo,
me sorprendió la luz del día
y la luna desapareció…

Entonces me fui a buscar mis versos,
esos que como pétalos de rosa,
he guardado en el diario que guarda
los mejores momentos de mi existir.

Pero ya no estaban, el tiempo
los degrado a polvo del que ni el
aroma quedo…

Busque en mis recuerdos,
pero en ellos eras la gran ausente,
busque en mis esperanzas y allí
encontré tu nombre.

Y tu nombre se trasformo en aroma,
estrella, luna y verso…
En un segundo redimiste la poesía
que yacía dormida en el silencio.

Del infinito corrieron a raudales,
como manantiales las palabras,
que son capaces de contener,
con aroma y miel los sentimientos.

Hoy soy como un receptor
de los versos del amor…
Hoy como una antena
mi corazón capta tus señales
y tus suspiros.

Hoy no me importa si se extravía
mi poesía o mis versos,
si al final van aparar a tus oídos.
Oxwell L’bu Copyright © 2011

La soledad,,,

Soledad en tus brazos que me han dictado esos versos que no parecen palabras sino alas de ángel,  porque elevan el alma...¿Que si conozco la soledad? Si la he besado en la boca hasta quedarme totalmente borracho de melancolía...
Oxwell L’bu copyrights 2017

martes, 16 de julio de 2019

Cierro los ojos...

Cerré los ojos y el viento me susurro poesía, cada flor era un verso… Luego vi el cielo azul y mi alma quiso volar, quiso poder alcanzar lo que muchas veces ha sido, solo una utopía, entonces una mariposa azul la tomo y se la llevo ha donde yo no la pudiera encontrar, hasta que volviera a ser el que fui…Sin esa infección que va carcomiendo el corazón; hasta que consiguiera avanzar por ese campo minado hacia donde la ingratitud me ha empujado, porque el alma precisa desintoxicarse de todas esas cosas que le clavan los pies en la tierra y le impiden volar…
Oxwell L’bu copyright2014

Ella impregnó su alma...

Ella impregnó su alma con cada palabra, con cada frase que le escribía, en aquellas cartas perfumada que pretendían ser una declaración de amor, pero que en realidad eran poesía…Ella lo sabía, pues ella era la musa de su inspiración.
Oxwell L’bu copyright 2014

***Divina mujer***

***Divina Mujer***
Siempre viviste en mi imaginación,
te alojaste en mi corazón,
sin tan siquiera saber,
que existias...

Por eso cuando te vi,
inmediatamente te reconocí,
y cambiaste de golpe mi realidad,
te convertiste en mi verdad.

Tu la musa de mis amaneceres,
el aroma a rosa que me extasia,
el agua fresca para mi sed,
la luz de mis días.

Tu divina mujer,
ese segundo aire para
correr la próxima milla,
la fuente de mi alegría.

Tu la copla de mi canción,
la cuerda de mi guitarra,
la voz de mi canto,
el verso de mi poesía.

Tu inspiración del atardecer,
quien me hace estremecer
cuando llega la noche,
y me ama y sueña junto a mi.

Tu revelación de mis sueños,
cascada de arco iris,
brisa de viento que me acaricia,
lluvia infinita de bendición.

Es que tú divina mujer,
eres ese verso sublime,
que aún no escribo,
porque ese hay que
plasmarlo sobre tu piel.
Oxwell L’bu Copyright © 2016